Porfirio Enríquez Salas, rector de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA), se salió con la suya y con él su equipo de gestión.
Diario Correo había advertido el propósito de la primera autoridad universitaria, cuyo periodo termina oficialmente este 15 de mayo que era quedarse en el cargo, aprovechando la situación de emergencia que vive el país.
El principal argumento para que la Asamblea Universitaria le encargue el rectorado por seis meses más es que, existe un vacío normativo en la Ley Universitaria y el Estatuto Universitario.
RECTOR “VIVO”. Efectivamente, tras la sesión virtual realizada el día lunes 4 de mayo, 62 asambleístas votaron porque Enríquez Salas, junto a sus vicerrectores, Rogelio Flores Franco y Wenceslao Medina Espinoza, se queden en el cargo. En cambio 2 se opusieron y 25 se abstuvieron.
El decano de la facultad de Ciencias Contables y Administrativas, Edgar Callohuanca Ávalos, calificó de “vivo” al rector y además adelantó que la minoría en asamblea, recurrirá a las instancias judiciales para entablar una denuncia penal por el delito de usurpación de funciones y abuso de autoridad. “Las leyes son claras, a partir del 15 de mayo, Porfirio, pasa a ser un catedrático común y corriente, se aprovecha de tener mayoría, pero todo Puno sabe cómo ha manejado la universidad este señor”, sostuvo.
En la antesala de toda esta situación, el 30 de abril del presente año un grupo de representantes en la Asamblea Universitaria, esto es decanos, docentes y estudiantes, enviaron una carta al rector donde se le hace conocer que se eximen de responsabilidades. “Nos eximimos de toda responsabilidad que pueda conllevar la no evaluación y no aprobación de los informes de rendición de cuentas”, se señala. “Lamentamos el proceder dictatorial de Enríquez”, concluyó.

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