Damas de compañía, venta de alcohol y drogas como marihuana y pasta básica de cocaína, gresca a plena luz del día, robos a mano armada y extorsión son el sello característico de las calles Francisco Ibáñez y Eloy Ureta, de Tumbes, debido a que la comuna provincial permite el funcionamiento de más de 20 bares y cantinas.
El gerente de Seguridad Ciudadana de la MPT, Marco Gandarillas López, manifestó que de manera recurrente se cierran los locales pero que aún no se ha procedido a tomar otras acciones drásticas como la colocación de bloques de concreto armado en las puertas de ingreso.
DESACATO
Juan Pedro Ruíz Sanjinez, vecino del lugar, indicó que cada cierto tiempo observa que se realizan operativos en dichos establecimientos, incluso, proceden con la clausura temporal; sin embargo, los propietarios rompen los carteles y reabren después que el personal edil se retira de la zona.Este problema recurrente sucede porque no se procede con el cierre definitivo en cuanto concierne al soldado de las puertas o, en algunos casos tal como accionan en otras ciudades, colocando bloques de cemento para impedir que reabran el lugar.
En otras palabras, estamos hablando de un trabajo deficiente por parte de la entidad edil porque no existe la preocupación de mantener el orden y la seguridad en ambas arterias, conocidas como “las calles de los bares”, de manera perenne.
Para ello, el funcionario edil, Marco Gandarillas López, señaló que en algunos lugares se ha procedido con la colocación de los bloques de concreto armado luego de que se rehusaran a cerrar, definitivamente, pero no detalló cuáles son los locales.
“En algunos bares de Andrés Araujo Morán se ha colocado estos bloques de cemento”, comentó.
Un morador, que evitó brindar sus datos personales por temor a posibles represalias, cuestionó el accionar del personal de la comuna porque, en cada operativo, llegan con las unidades de Seguridad Ciudadana con las alarmas activas, generando que los propietarios estén alertas y cierren las puertas con los clientes adentro.
Esto ocurre porque anteceden a la autoridad que, en sus intentos de mantener el orden en el lugar, impiden proceder con los operativos pertinentes, siendo burlados por los vecinos del lugar.
Sin embargo, Marco Gandarillas explicó que de forma recurrente intervienen estos locales y admitió que se rehúsan a cumplir con los estipulado, reabriendo varias veces.
“Hay locales que se han cerrado en tres oportunidades, pero igual expenden las bebidas alcohólicas.Pero, para estos casos, se tiene que proceder con una denuncia penal por desacato a la autoridad”, argumentó el funcionario edil.
Sin embargo, los vecinos argumentan que el índice delictivo es alto debido a que en horas del día, delincuentes roban los equipos móviles de aquéllos que solamente transitan por la calle Francisco Ibañez, para luego darse a la fuga.
ACCIONES
La mayoría de los vecinos, visto en la necesidad, han tenido que instalar protectores en las ventanas y colocar rejas, para evitar que ingresen a sus viviendas para despojar de sus bienes.Sin embargo, Juan Ruíz recalcó que en algunas oportunidades, ha sido testigo de balaceras entre los mismos hampones que, presumiblemente, provienen de otros sectores de la ciudad como de los barrios San José o El Pacífico, y de los centros poblados de Andrés Araujo o Pampa Grande.
En un recorrido que hizo el equipo de prensa de Correo, evidenció que un grupo de conductores de mototaxis, generalmente, fluctúan entre los 17 hasta los 28 años, se estacionan en forma diagonal, evidenciando una actitud sospechosa debido a que estarían consumiendo algún estupefaciente.
En tanto, por la calle Francisco Ibáñez, se observó a varias personas en condiciones deplorables.
Algunas acostadas en la calzada producto del consumo de bebidas alcohólicas, otros, prendiendo un “porro” -cigarrillo artesanal que en su interior contiene hojas de marihuana- fumando en pleno caminar hacia la iglesia Buenos Aires puesto que el olor es característico y común en estas zonas.
Asimismo, ocurrió una pequeña discusión donde la propietaria de un bar salió airosa a reclamar a un presunto cliente por no cancelar la cuenta; mientras que los niños jugaban en plena vereda a costa de sufrir un golpe o una impresión que afecte a su desarrollo personal.
Asimismo, Correo inentó comunicarse con el subgerente de Comercialización de la entidad edil, Juan Vinces López pero no accedió a contestar ninguna de las llamas para coordinar la entrevista respectiva.
Cabe recordar que el horario de atención de estos bares inicia desde las 8:00 de la mañana y culminan, aproximadamente, a las 9:00 de la noche.
Sin embargo, algunos extienden sus horarios por afluencia de clientes que, mayormente, ocurre desde el jueves hasta el lunes, y descansan los miércoles

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