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El conocido delincuente Jefferson Wilmer Dávila Agurto alias “Cara de Bebé” fue sentenciado a cadena perpetua por el Juzgado Colegiado de por el delito de robo agravado.

El fiscal a cargo del caso Mario Ortiz Nizhihara, del Primer Despacho de Investigación sustentó los alegatos ante la Sala y exigió a los jueces se le interponga la máxima pena al avezado ladrón, pedido que fue aceptado por los tres magistrados.

SENTENCIA. Los representantes de la Sala Alex Fernando Fernández Chuquilín, Roxana Amaya Pazo y Edgar Adriano Izquierdo Ruiz, hallaron culpable a “Cara de Bebé”, sindicado por el delito de robo agravado con lesiones graves en contra del general en retiro Víctor García Leyth, quien fue golpeado salvajemente en la cabeza y en el fémur con una piedra, en Tumbes.

Además, el presunto líder de una banda delincuencial disparó en la pierna en contra del trabajador del efectivo policial, Félix Espinoza Carrillo.

Jefferson Dávila Agurto logró despojar de sus pertenencias al desafortunado hombre con un arma de fuego y la suma de 240 nuevos soles, más sus documentos personales.

Los hechos se registraron el 15 de agosto de 2012 a las 11:00 de la mañana en Santa Cecilia, La Tuna del Barrio San José, cuando el facineroso trataba de ingresar a la propiedad de García Leyth.

Los trabajadores del lugar sindicaron a Jefferson Dávila como el autor del atentado.

HERIDOS. Las dos víctimas resultaron con lesiones graves llevando la peor parte el general en retiro, que hasta el día de hoy se encuentra discapacitado .

Además, Ortiz Nishihara logró una reparación civil de S/. 25 mil para Víctor García, mientras que para su trabajador, S/. 5 mil.

Cabe resaltar que el sentenciado no quiso colaborar con las diligencias y se negó en todo momento sindicar quienes son sus conpinches en referido asalto en Tumbes.

DELITOS. El sindicado individuo también está acusado de varios delitos que aún continúan en investigación, como tráfico ilícito de drogas, robo agravado y homicidio calificado.

El hampón también es acusado de haber participado en el asesinato del periodista Roberto Calero Piscoya, ocurrido el 1 de enero de 2010 a las 5:30 de la tarde. Por este caso fue sentenciado por el Juzgado de Familia a pasar cuatro años en un Centro de Rehabilitación en la ciudad de Piura, sin embargo semanas después escapó de lugar sin cumplir su condena.

En ese entonces aún no cumplía la mayoría de edad, por ello no fue sentenciado por la Corte Superior de Justicia.

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