pocollay. Un paseo por la historia de la llegada de los primeros hombres a Tacna es lo que ofrece el museo de sitio Peañas ubicado en el distrito de Pocollay y que pese a las importantes piezas arqueológicas que posee es desconocido no sólo por turistas nacionales y extranjeros sino también por los propios tacneños.
A un costado del centro penitenciario San Antonio se sitúa el referido museo debido a que fue en dicha zona donde en el año 1981 se descubrió un cementerio prehispánico mientras se realizaban excavaciones para la construcción del penal.
El recorrido por el museo comienza en la sala regional la cual presenta una secuencia cronológica de 10 mil años de historia que inicia mostrando las actividades a las que se dedicaban los primeros hombres que llegaron tanto a la costa como a la sierra de Tacna.
"Los hombres que llegaron a Tacna conocían el fuego, eso fue mucho antes que llegaran los incas y españoles. Estos hombres se dedicaban a la caza, recolección y a la pesca", indicó el arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura (INC), Adán Umire Álvarez al mostrar los utensilios que empleaban los pobladores para el desarrollo de dichas actividades.
En ese mismo ambiente también se encuentran las cerámicas que los pobladores comenzaron a desarrollar durante el periodo formativo como vasijas y platos que fueron hallados en el año 1987 en la zona El Atajo ubicada en la parte baja de Magollo.
La presencia de las culturas Wari y Tiahuanaku en el departamento es evidenciada a través de cerámicas y textiles; en tanto el de estilos culturales como Chiribaya, San Miguel y Gentilar se puede corroborar a través no sólo de cerámicas sino también instrumentos de pesca y agricultura que pueden observarse en las vitrinas de exposición.
"Los materiales en exposición se han obtenido a través de confiscaciones y en algunos por hallazgos inesperados", precisó el arqueólogo al agregar que la sala cuenta además con una sección dedicada al periodo inca donde es posible contrastar las diferencias que existen entre las cerámicas elaboradas por los incas y las de producción regional.
La segunda sala es aquella que exhibe los objetos que se lograron extraer de las tumbas halladas en Peañas, siendo estos: fardos funerarios, cerámicas, cestos, objetos de madera, alimentos, ajuares de tejidos, instrumentos musicales y agrícolas.
En el caso del fardo funerario que se encuentra en exposición, Umire precisó que se trata de una réplica debido a que por cartas y convenciones internacionales existentes, no se pueden exhibir los originales por respeto a los antepasados.
Para comprender mejor la forma de cómo eran enterrados los muertos, también se muestra una replica de una tumba la cual se caracteriza por ser un hoyo revestido con piedras. Pero como no existe mejor experiencia que conocer de cerca el lugar donde sucedieron los hechos, al exterior de las salas de exposición y recorriendo por un pasadizo de madera aéreo se puede observar los hoyos donde se encontraron los fardos funerarios, es decir, que el museo se levanta en el mismo cementerio de Peañas.
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10 mil años
de historia
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