¿En qué momento se había jodido el Perú?
¿En qué momento se había jodido el Perú?

Jorge A. Salcedo. Ch.

"Conversación en La Catedral" es una novela omnívora, voluminosa, compleja, total. Como en sus primeras novelas, en ella Vargas Llosa se interesa por la experimentación formal, pero en un equilibrio perfecto. A diferencia de "La ciudad y los perros" o la "Casa verde", en esta ocasión el diálogo es el protagonista, es quien abre los escenarios en los que se desarrolla la trama narrativa. Pero, a la vez, como apuntara el intelectual Eduardo Huárag Álvarez, es parte del núcleo fundamental, el centro mismo de la arquitectura del relato. Así, en "Conversación en La Catedral" un diálogo es el motor del relato novelístico: el que sostienen Ambrosio y Santiago en el bar La Catedral.
La novela es, entonces, una gran evocación que reúne a Ambrosio y Santiago en las cercanías de la perrera. A partir de ese momento, ambos reconstruyen escenarios, ambientes familiares, intrigas políticas. La novela está estructurada en cuatro libros o cuatro grandes capítulos: el primero que gira alrededor del mundo universitario de Santiago (su paso como estudiante de San Marcos, su militancia en Cahuide, el rescate a su perro Batuque); el segundo, en los hechos e incidentes en la casa de Hortensia; el tercero en el ambiente periodístico y los bajos fondos (esta parte es esencial porque aquí se va desentrañando el dato escondido astutamente deslizado desde el primer capítulo: la relación de don Fermín con su chofer Ambrosio); y en el cuarto, en los vínculos entre Ambrosio y Queta.
Técnicamente hablando, las historias dentro de "Conversación en La Catedral" se van dando a conocer por un proceso de expansión donde luego las secuencias se concentran. Este proceso va y viene en el tiempo, se moviliza en diferentes ambientes: Lima, Arequipa, Pucallpa, Chincha. Lo sorprendente de toda esta compleja estructura es que Vargas Llosa, a pesar de la amplitud y complejidad, jamás abandona el manejo del suspenso.
Después de todo, "Conversación en La Catedral" es también un laboratorio, un verdadero manual de técnica narrativa. José Miguel Oviedo ?uno de los intelectuales que más conoce la obra de Mario Vargas Llosa?, dijo, en relación a los diálogos de esta novela: "El efecto de los diálogos que trenzan las secuencias temporales es doble: 1) Establecen en un plano tensiones dramáticas que son procesadas en otros, creándose de este modo fases alternas de una misma realidad. 2) Se suprimen aquellos diálogos o referencias que el lector puede reconstruir, con lo que la materia novelesca alcanza una gran densidad y un alto valor informativo".
Finalmente, "Conversación en La Catedral" es un texto donde se postula de manera sostenida, desde las primeras líneas, desde el momento que Santiago Zavala mira la avenida Tacna desde la puerta de Crónica "sin amor", que la suerte de los personajes es compartida por el destino de la nación. Para Santiago Zavala hay una interrogante que no le da respiro: "¿En qué momento se había jodido el Perú?" y ahí, en esa pregunta, Zavalita encuentra la impronta de un destino compartido: "Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál?". Es una pregunta que siempre retornará, y no pocas veces nos terminaremos preguntando también nosotros: ¿en cuál?