¿En qué momento Gustavo Allende asoma como poeta? Al parecer sus primeros poemas fueron los que aparecieron en "Atlántida" (1926), y los últimos, los que se publicaron en "La voz de Tarma" en 1938. Tengo conocimiento que publicó el libro titulado "Valladares", pero no se sabe si se trata de un libro de poesía o de narrativa. Nadie logró conseguir algún ejemplar de ese libro.
Ferrer broncazo, dice que Allende "cultivó la poesía con feliz éxito" y Manuel Villaizán Villate lo presenta como un "poeta exquisito y sensitivo"; éstas son simples apreciaciones, muy generales. Al parecer nadie se detuvo en su poética, por eso, no se dice nada de ella.
Tal vez para algunos sea un poeta puro, que trabajó la forma en busca de la belleza abstracta, sin importar la proyección de algo mayor: un pensamiento o un compromiso. En su trabajo de escritor es de advertir que tuvo el gusto de usar palabras poco usuales, diría rebuscadas, como leviantanesca, saudoso, lábaro, cármenes. Ese cultismo de si solo no puede dar sustento para calificarlo de poeta puro.
Allende fue poeta, es cierto, pero no fue un exponente excepcional. Dejó un testimonio, de sólo doce poemas: de lo que conozco, puedo decir que no fue un poeta de los mayores. Claro, no se quedó en una expresión provinciana de recursos limitados como sus contemporáneos en Tarma; ni se afincó en una expresión costumbrista o folklórica; sin embargo, no alcanzó a realizar una obra a nivel de Eguren o Juan Parra del Riego, ni siquiera al de José Gálvez Barrenechea.
Su poética no es aquella que se dio en Tarma en su momento; de espíritu local, sin proyección en la expresión: hay una apertura a algo más significativo, podría ser el inicio de la poesía en Tarma como creatividad literaria.
Hay algo importante que destacar en la realización literaria de Allende: su formación recoge el espíritu de las enseñanzas que Vienrich impartió en las aulas sanramonianas, y el academicismo universitario que le dio "San Marcos"; eso le permitió alcanzar esa personalidad que lo distingue de los demás.
En su poética, Allende maneja temas de una realidad, que le ofreció el medio en el que vivió y conoció. En el poema "Muruguay" presenta una estampa de esa religiosidad provinciana. Su poética no se pierde en esa superficialidad de un presente que pasa y se esfuma. Trata el tema con propiedad; habla de durazneros en flor, hontanares rientes, manantiales parleros. Dice: "el sol del que calcina / los rojos pichacos, / dora las frondas / con matices extraños". Maneja con acierto el lenguaje, pone como marco a la naturaleza en su paisaje, para referirse luego a la fe como razón de vida.
En el poema "Huanca danza", proyecta una visión que lo acerca a las raíces de lo nuestro, y canta a esa raza ancestral. Su espíritu se estremece, se emociona; su voz se reencarna con eso que fue y que sigue vivo: una autentica peruanidad.
También cantó a la mujer tarmeña. Se dice que el amor de su vida fue Antonieta Llavería Varona; de ser así, ella fue su musa, la que arrancó a su estro expresiones que patentizan aquello: "todo el hechizo de tu alma alada, / brilla y fulge en tu mirar altivo / con destellos de alborada".
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Gustavo Allende
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