Kim Kardashian se convierte nuevamente en centro de atención de los fotógrafos, y no precisamente por la imagen de glamour que quiere proyectar, sino todo lo contrario.
En esta oportunidad, la socialité lució unos pies más que hinchados, producto de su afán por seguir usando calzado de tacón alto.
Las sandalias apenas podían dejar respirar sus dedos, dejando el resto de los pies atrapados en una cobertura plástica que hacía todo lo posible en no romperse, producto de la hinchazón propia del embarazo.
A pocas semanas de dar a luz, la hija de Kris Jenner debería pensar en usar zapatillas planas. Quizás no sean tan glomorosas, pero lo cierto es que unos pies hinchados tampoco lo son.

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