GUIDO CASTILLO
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La voz de Orlando Sauñe está intacta, como si el tiempo se hubiese detenido en esos años de oro que le tocó vivir con la Estudiantina Perú y la Estudiantina Andina. Tuve el privilegio de escucharlo cantar, hace poco; en el cumpleaños de Abel Bauer, bajo el acompañamiento de la guitarra del gran Paco Maraví. Jorge Anaya no podía faltar en esta reunión. No cantó, tampoco tocó su acordeón, pero estuvo ahí, al lado de sus hermanos.
Fue un reencuentro de cuatro grandes huancaínos, que después de Picaflor de los Andes, escribieron una parte de la historia musical de la ciudad, cuna de grandes músicos y cantantes. "Cada vez que se puede nos reunimos. Con Jorge y Paco siempre nos vemos porque viven en Huancayo, Orlando acaba de llegar de Lima, donde radica. Es un sentimiento muy especial estar al lado de mis hermanos", confiesa Abel Bauer.
Orlando Sauñe con sus 72 años encima está lúcido, aunque hace 10 años debe convivir con la diabetes. "Hace poco me detectaron que tengo artrosis, una enfermedad que no tiene cura. No me amilano, me siento bien, porque sé cuidarme", comenta muy jovial.
¿Y cuál es el secreto para que esté "bien parado"? Orlando Sauñe de inmediato responde: "me sostiene la música, sigo cantando en escenarios del sur del país, en Lima. En Huancayo no lo hago porque se olvidaron de uno", afirma al recordar que nació un 24 de mayo en el "Control de El Tambo", donde sus padres vivían por la década del 30.
¿Y qué siente estar al lado de sus compañeros de muchos conciertos y grabaciones? "Me siento el hombre más feliz de la tierra. Nadie como Jorge, Abel y Paco, los auténticos integrantes de la Estudiantina Perú", asegura.
Aún recuerda que junto a ellos, y a Panchito Leyth y Nicolás Antialón (los otros dos fundadores de la Estudiantina Perú que partieron a la eternidad), grabaron el primer LP "El sentir de mi pueblo", en el sello IEMPSA. De todas las canciones que interpretó con esa voz que muchos han intentado imitar vanamente, Orlando, se queda con "El borracho", aquel tema que cantaba así: "Queridos amigos sírvanme una copa, quiero emborracharme de angustia y de pena?".
La reunión está amena, las anécdotas no faltaban, aunque quien hablaba muy poco es Jorge Anaya. A sus 66 años padece de la ciática. Pero ello no es pretexto para estar al lado de sus hermanos. Para él, haber tocado en la Estudiantina Perú y luego en la Estudiantina Andina, "fue la mejor época de mi vida". Esa frase es la única que pudimos arrancarle desde lo más profundo de su corazón.
Paco Maraví se considera también un hermano más de ellos. "Guardo muchos recuerdos de los años vividos con ellos, recorrimos todo el país. Nos presentamos en varias ciudades de Estados Unidos", comenta. Luego sacó la guitarra e invitó a Orlando Sauñe a cantar un tema dedicado al ser que nos dio la vida.
Ahí comprobé que la voz de Orlando Sauñe está intacta. Fue un grato momento el que me tocó vivir al lado de cuatro grandes de la música huancaína. Ojalá no sea el último.

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