Paisaje personal
Paisaje personal

Luz Negib le rinde un tributo al goce del color en cada una de sus pinturas. Su experiencia en el proceso cromático manifiesta su divertimiento creativo y el ímpetu por la exploración plástica. Sus referencias, influencias de los diversos paisajes geográficos que ha recorrido, marcan el temperamento del color de su obra y determinan su identidad. Una que se realiza, que se consuma en el contacto pleno con la tela.
En esta última muestra: "Torsos (estados de ánimo)", la artista manifiesta sus objetivos creativos sobre la superficie de torsos femeninos, una apuesta completada con los distintos caminos de color que ha elegido. Colores que expresan el sentir o la realidad emotiva. Una simbología de la feminidad, donde se explora para conocerse y aceptarse. No una simbología de la militancia, que persigue reafirmaciones de género. Negib lleva a cabo un disfrute de la creación plástica partiendo de una pintura que la inquieta desde el color y la apuesta estética.
Una pintura donde sus urgencias se plasman en paisajes cromáticos con distintos temperamentos y cobran vida dentro del lienzo para dar a luz una obra vital y enérgica. Obra que manifiesta la reflexión, la pasión, el desgarro o la sensualidad con total honestidad, lejos de poses y artificios.
Es en ese camino de coherencia y honestidad creativa, Negib desvela su mirada personal sobre el proceso, su proceso de pintar, de crear sus paisajes personales. "La pintura es un arte de tiempo, es un tema de maduración, donde uno tiene que aprender cuando la idea alimenta a la emoción y cuándo la emoción alimenta a la idea. Eso es algo que se aprende en el tiempo".
Un tiempo que atraviesa distintas experiencias y explora una variedad de vivencias. Recorridos vitales que serán determinantes para los paisajes interiores de cada quien. Negib ya escogió los suyos.