El coche en el que viajaba el actor de la saga "Rapidos y Furiosos" Paul Walker circulaba a más de 160 kilómetros por hora cuando se produjo el accidente que le costó la vida, y el impacto le provocó quemaduras tan graves que no pudo ser identificado visualmente, indicó hoy el informe de su autopsia.
Walker, de 40 años, viajaba el pasado 30 de noviembre en un Porsche Carrera GT rojo conducido por su amigo Roger Rodas, un empresario y piloto de carreras oriundo de Santa Ana (El Salvador), quien perdió el control del vehículo y murió en el acto.
El automóvil se incendió tras chocar contra un poste del alumbrado público y un árbol en la comunidad de Valencia, situada en la ciudad de Santa Clarita, y sus dos ocupantes murieron poco después por "traumatismos y quemaduras múltiples", según el informe publicado hoy por la Oficina del Forense del condado de Los Ángeles.
Walker sufrió múltiples fracturas en sus brazos, rostro y costillas y quedó irreconocible debido a las quemaduras, mientras que Rodas registró heridas similares y se fracturó el cráneo, explicó el informe forense. (EFE)

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