Presentó a "su hijo" Coqui
Presentó a "su hijo" Coqui

Su singular sentido del humor, sumado a una fuerte personalidad, convierte a la experimentada actriz Irma Maury en una de las figuras más solicitadas por la prensa y el público que ha seguido con atención durante los últimos dos años los "arrebatos" de doña Nelly, su personaje en Al fondo hay sitio.
"¿Cómo es mi carácter fuera del set? Peor, jajaja. Doña Nelly te agarra a escobazos si le fallas o lastimas, pero Irma te abre la puerta y te bota para siempre de su casa. Creo que la gente tiene miedo de acercarse a mí. Debe asustarle mi cara de cuco", comentó la artista, quien ha encontrado en su hogar, (junto a sus perros y gatos), la mayor felicidad.
"Soy feliz a mi modo, no me gusta el figuretismo. Vivo con seis perros y dos gatos que son mis inquilinos", agregó Irma al programa Domingo al día, revelando además que conserva tres muñecos a los que ha comprado un ajuar. "Coqui tiene su historia. Me lo regaló mi hermana Haydee cuando tenía 12 años. Fue el último muñeco que me regalaron. Tiene sus padrinos, porque fue bautizado con fiesta incluida. Es el nieto que nunca iban a tener mis padres", sostuvo.
Maury trabajó como secretaria ejecutiva hasta los 28 años, cuando se animó a incursionar en el teatro. En su primera obra compartió roles con Efraín Aguilar, Adolfo Chuiman y Esmeralda Checa. Luego pasó a las pantallas y alcanzó notoriedad como la malvada Esmeralda de la telenovela Los de arriba y los de abajo.
La lucha contra los prejuicios que identifica a la teleserie Al fondo hay sitio es un tema que la actriz también vivió en su propia casa, teniendo a su padre de la Sierra y a su progenitora de Lima.
"Mi sobrino me dice: 'A ti te pagan por imitar a la mamama', jajaja. Mi madre tenía eso. Le gritaba a mi papá: 'Tantos años en Lima y no has aprendido a hablar' jajaja, igual como Nelly trata a Gilberto", comentó.