Su vida fue un melodrama sin final feliz. Mary Ann Sarmiento, Miss Perú 1953, disfrutó de la comodidad, el glamour, el dinero y los halagos constantes debido a su belleza, pero falleció, a los 77 años, abandonada a su suerte en una fría habitación de madera que ocupaba en la azotea de una propiedad miraflorina que un día fue suya.
"Me gusta recordar el pasado, pero me hace daño", señaló hace unos días en un canal de televisión al ser consultada sobre su vida de reina y señora.
Y para olvidar todo eso que le causaba heridas y penas, de esas que laceran el corazón y el alma, Mary Ann se entregó a una fiel y autodestructiva relación con el alcohol. No quería recordar que algún día fue feliz, cuando recibió la corona de la mujer más bella del país y se casó con el empresario Rafael Graña Elizalde, con quien tuvo tres hijos.
Junto a su marido vivió en la opulencia, pero se divorció 7 años después en medio de un escándalo. Sarmiento tampoco tenía en mente a sus hijos, aquellos seres que la abandonaron ocasionándole mucho dolor, especialmente la mayor, Anne Marie, protagonista de varias notas policiales debido a su fuerte adicción a las drogas.
Sin embargo, como dirían sus admiradores, es mejor recordar a Mary Ann como esa hermosa mujer sin arreglos ni cirugías, completamente natural, que siempre detenía el tránsito al pasar

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