Rememorando la
 Batalla de Changuillo
Rememorando la Batalla de Changuillo

Ica. Los mamotretos de la historia narran una hazaña de una de las batallas más gallardas y simbólicas en el proceso de emancipación del Perú y de América: la Batalla de Changuillo.
Este distrito nasqueño bajo su parajes cobija el recuerdo de la Primera gesta libertadora del Perú y, como un merecido homenaje a aquellos héroes anónimos de la batalla, el pueblo y la municipalidad distrital de Changuillo, realizan una escenificación de la épica batalla, a la vez desarrolla un programa turístico y cultural.
Bosquejo de la historia. Al desembarcar San Martín el 08 de setiembre de 1820, el Crnel. Manuel Rojas, había decidido que un gran contingente al mando del Gral. Juan Antonio Álvarez de Arenales, vaya hacer una expedición por la sierra tomando como ruta: Ica, Ayacucho, Huancayo e incluso Cerro de Pasco.
El contingente libertador pasó por Ica, y el alcalde Juan José Salas les informó que el ejército español, al mando del Crnel. Manuel Químper, había retirado sus fuerzas hacia la zona de Nasca.
Álvarez de Arenales consideró que no podía continuar por temor a que las Fuerzas de Químper retornarán a Ica, pues el temor era lógico porque el ejército español contaba con 600 hombres mientras que el ejército libertador por el Perú contaba con 160 hombres.
El 12 de octubre de 1820, Álvarez de Arenales despachó un contingente de 80 hombres a caballo e igual números de infantes que marchasen hacia Nasca, donde según noticias permanecía el enemigo.
Los soldados del ejército libertador cabalgaban solo de noche, ocultando sus fuerzas en el día, ya que había gran diferencia entre el mando enemigo y el libertador.
Entonces escondiendo sus fuerzas logran atravesar las pampas de Huayhua, llegando en la madrugada del 15 de octubre de 1820 a Changuillo.
Y fue en el distrito de Changuillo donde sorprendieron a los españoles que tenían su tropa avanzada más con dirección a Palpa.
El temor de Arenales era que el español Químper retornase sus fuerzas a Ica, y no podría cumplir los objetivos con la expedición encomendada por el general Don José de San Martín.
Para que esta operación tuviera el éxito necesario, Manuel Rojas, a fin de sorprender al enemigo, dividió su pelotón.
Uno fue al mando del Crnl. Juan Lavalle de Suárez y el otro de Federico Brandsen. Mientras que la infantería lo hacía frontalmente.
El ejército español al mando de Químper al verse sorprendido lo único que atinó hacer es que siguiese la huida y que siguiese la caballería.
Por espacio de una legua fueron perseguidos y acuchillados. Quedando el camino sembrado de heridos y muertos, constituyéndose este hecho en la Primera gesta libertadora del Perú.