Retrato mayor
Retrato mayor

El arte posee sus propios secretos, sus distintas formas de ejercer influencia y transmitir la inspiración creativa, o aquella sensibilidad perceptiva que devela dimensiones humanas que el común de los mortales no puede o no quiere ver. Y en ver está la clave de todo. Ver una realidad que aqueja, que perturba o que empuja al goce de la existencia. Enrique Camino Brent lo sabía. Por eso tuvo su revelación en la manera particular de expresar el universo andino y la religiosidad popular. Su formación plástica, desarrollada en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, determinó su conexión con aquella realidad externa que muchos no querían ver, aquella realidad que hablaba del indio, de esa parte del Perú arrojada a la indiferencia. En 1922, con apenas 13 años, Camino Brent, tutelado por Daniel Hernández, asistía a las clases de pintura en la Escuela de Bellas Artes como alumno libre. El maestro, orgulloso del talento de su joven aprendiz, intercedió para que no se retire de la Escuela. El padre del joven artista estaba decidido a que su hijo estudiara arquitectura y olvidara el arte como oficio a tiempo completo. El artista empezó en 1930 sus estudios de arquitectura en la Escuela de Ingenieros de Lima, a la par de su formación de pintor. Una combinación académica que potenció la fuerza y consistencia de sus formas pictóricas en su obra, donde el aprecio por los volúmenes es fundamental en su visión creativa: personajes de formas robustas, asentados y firmes, expresando la celebración de su cotidianidad. Pero es con José Sabogal que su formación se ve determinada. El interés por el indigenismo empieza a expresarse en cuadros de gran manifestación estética. La mejor etapa de Camino Brent transcurre entre los años 1932 (en que culmina sus estudios en Bellas Artes) y 1942. Época donde su virtud con el pincel lo enrumba crecer en un estilo bastante pernal. Figuras que proyectan la vida pueblerina en una atmósfera de embrujo que busca captar la atención sobre aquellos personajes del Ande reivindicados en sus lienzos. Y es que del grupo que había forado Sabogal, donde estaban Juma Codesido, Camilo Blas y Tere- Carvallo, Camino Brent era el más joven y uno de los más destacados. Un grupo fundamental dentro de nuestra pintura, pues reveló de forma colectiva a nivel de las artes plásticas la afirmación de lo autóctono frente a lo extranjero. Sin embargo, dentro de sus inquietudes artísticas, Camino Brent también abordó la cerámica. Incluso enseñó en el Politécnico josé Pardo y diseñó su capilla, que aún conserva el modelo original. Sus diversos viajes se ven expresados en varias de sus cerámicas. durante su vida, el artista demostró que esa consecuencia con su apuesta plástica, proveniente de una ética personal de trabajo, era también un reflejo de sus compromisos personales. En 1943, Camino brent renuncia a su puesto de profesor en la Escuela de Bellas artes en solidaridad con su maestro y amigo José Sabogal, quien fue retirado de su cargo. Su lealtad se recuerda hasta nuestros días. Su talento vive en saludable vigencia.