Tras los pasos del fabuloso Calendario Inca...
Tras los pasos del fabuloso Calendario Inca...

Así como los legendarios mayas tenían su calendario cíclico, nuestros incas tenían también su calendario astronómico. Este sistema de medición del tiempo era empleado por los incas en el Cusco, hacia el siglo XV. Constaba de 12 meses de treinta días cada uno, divididos en tres semanas de 10 días, y estaba determinado a partir de la observación del Sol y la Luna.

El año, de 360 días, estaba dividido en 12 lunas de 30 días cada una. La organización mítico-religiosa determinaba la sucesión en el calendario a través de las 12 lunas. Correspondientes a festividades y actividades cotidianas como las siguientes:

Cápac Raimi Quilla, Luna de la Gran Fiesta del Sol, equivalente al mes de diciembre o descanso.
Zamay Quilla, Pequeña Luna Creciente, enero, tiempo de ver el maíz creciendo.
Hatun Pucuy Quilla, Gran Luna Creciente, febrero, tiempo de vestir taparrabos.
Pacha Pucuy Quilla, Luna de la flor creciente, marzo, mes de maduración de la tierra.
Ayrihua Quilla, Luna de las espigas gemelas, abril, mes de cosecha y descanso.
Aymoray Quilla, Luna de la cosecha, mayo, el maíz se seca para ser almacenado.
Haucai Cusqui Quilla, junio, cosecha de papa y descanso, roturación del suelo.
Chacra Conaqui Quilla, Luna de riego, julio, mes de redistribución de tierras.
Chacra Yapuy Quilla, Luna de siembra, agosto, mes de sembrar las tierras.
Coia Raymi Quilla, Luna de la fiesta de la Luna, septiembre, mes de plantar.
Uma Raymi Quilla, Luna de la fiesta de la provincia de Oma, octubre, tiempo de espantar a los pájaros de los campos recién cultivados.
Ayamarca Raymi Quilla, Luna de la fiesta de la provincia de Ayamarca, noviembre, tiempo de regar los campos.

Cabe resaltar que este calendario era lunisolar. Comenzaba el año con el solsticio de invierno, y reconocían este momento gracias a un gnomon. Alrededor de la ciudad del Cusco había doce pilares dispuestos de tal manera que en cada mes uno de ellos señalaba por dónde salía el sol y por dónde se ponía. Estos pilares se llamaban sucanga; y con ellos se anunciaban las fiestas y los tiempos de sembrar y coger.
El inca Viracocha decretó un año de 12 meses que comenzaba con la luna nueva de enero. Después el rey inca Pachacuti, que significa reformador del tiempo, decretó que el año empezaba en diciembre, cuando el sol comienza a volver del último punto de Capricornio, que es el trópico más próximo a Cusco. La organización de los trabajos se hacía en semanas de nueve días, lo que permitía dividirlas en períodos de tres.

El supuesto fin del mundo. Existe una tesis en la que se dice que el Calendario Inca y maya coinciden en que la última fecha, en la que se dará la supuesta destrucción del mundo, será el 25 de diciembre del año 2012. Los estudiosos llegan a esta fecha luego de hacer un sinfín de cálculos que comprometen a la biblia y a otros escritos. Esta versión aún no ha podido ser comprobada, vale decir que las especulaciones acerca del fin del mundo se han dado casi desde su inicio; entonces, todas estas conjeturas pueden ser aceptadas por muchas personas, sin embargo parecen no tener mucho asidero, pero de igual manera los denominados fatalistas se ayudan de este fabuloso calendario para atribuirle en algo el supuesto fin de nuestros tiempos.