Para los padres de familia, el bienestar de su bebé es lo primordial y en algunos casos estimulan su cerebro con diferentes actividades para que desarrollen su inteligencia, sin embargo, algunos pequeños podrían tener más posibilidades.
Un estudio publicado en la revista Journal of Molecular Psychology determinó que los bebés que nacieron con una cabeza grande tenían más posibilidades de ser adultos inteligentes en el futuro.
Se descubrió que las capacidades cognitivas de una persona se relacionan con la forma de su cuerpo, el tamaño de su cabeza y la educación que recibió a lo largo de su infancia.
En la investigación participaron 100 mil personas, de 37 a 73 años. Se tomó como muestra la sangre, orina y saliva de cada uno, para que los científicos lleguen a la conclusión que los bebés con cabeza grande tenían más probabilidades de tener mayor coeficiente intelectual.
Un bebé promedio nace con una cabeza que mide 13.5 pulgadas y crece de manera aproximada a 15 al primer mes.
Se considera que cuando un pequeño pasa los 13.5 pulgadas es un bebé con cabeza grande y que tiene más posibilidades de ser más inteligente.

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