Bianca Cogorno: “Si un día dejo de remar es como si no me duchara”
Bianca Cogorno: “Si un día dejo de remar es como si no me duchara”

Como buena hija del mar, Bianca Cogorno iba directo a los brazos de su segunda madre. “Yo desde chiquita empecé con los botes inflables. Me lo ponía en la cabeza y me iba corriendo al mar. Aprendí solita a remar”, cuenta con aire triunfal. Y ahora, desde hace cinco años, Bianca ha encontrado en la canoa polinésica una forma de retar sus propios límites y su amor por el océano.

Tu papá también ha sido boga... 

Es un ídolo para mí. Él ha sido un gran remero en La Punta. El abuelo le regaló su primera canoa a mi papá y él me dio mi primera canoa. Muy lindo. Es una gran tradición familiar. Con esto te darás cuenta que el amor por el mar está en cada punteño.

¿Qué tiene La Punta que es un semillero de buenos remeros?

Lo tiene casi todo. Hay el Club de Regatas, tenemos el Canottieri. Ahora los surfistas también se benefician. Puedes correr olas muy pequeñas, como olas medianas u olas gigantes. Estamos muy conectados al agua.

¿Y por qué estudiar economía y no de lleno a un deporte ligado al mar?

Cierto. Digamos que el remo es una forma de vivir. Si un día dejo de remar es como si no me duchara. Además, este deporte te da una calidad y estilo de vida diferente. Aunque hay chicas que beben alcohol y practican este deporte, no es mi caso. Yo no puedo remar igual al día siguiente. Esta disciplina es un reto, los retos me encantan y creo que a toda mujer le ocurre lo mismo.

Aseguras que el mar ayuda a una mujer a vencer sus miedos. ¿Te ayudó a dominar alguno?

Muchísimos. Mis miedos eran inconscientes. Tenía temor del mismo mar, a las olas, de voltearme, pero detrás de eso tenía terror a ser emprendedora, a invertir en una empresa. Había miles de angustias.

Se dice que el canotaje polinésico es un deporte rústico y primitivo. Va en contra del ideal tradicional de una mujer... 

Totalmente. Yo pienso que este deporte es puro. No tiene nada. Es un pedazo de madera sin nada que te ayude ni siquiera a rotar para que todos nivelen la misma palada. De alguna manera buscamos la esencia pura de cada mujer.

Te vuelves una mujer a todoterreno…

Sí. Te da disciplina, constancia y una fuerza interna para no caerte cuando todo apunta a que lo harás. Eso te regala este deporte. Interiorizas ese conocimiento para hacer frente a cualquier cosa.

El ego es un problema serio en este deporte… 

Sí, y eso ocurre cuando empiezas a creer que eres la mejor. Esa actitud no funciona porque cada una es una rueda importante para el equilibrio de una canoa. Tienes que sentir a cada miembro de tu canoa. Yo logro sentir cuando una ya se cansó. Entonces, es necesario trabajar en equipo y servir humildemente a la canoa, pero de verdad.

¿Y alguna vez te jugó una mala pasada?

Por supuesto. Lamentablemente fue en los momentos más difíciles de una carrera. El ego te desestabiliza y puede voltear tu canoa. Al final pones en riesgo la vida de cinco personas.

Es una batalla mental más que física... 

De todas maneras. Puedes remar, pero la gran prueba es saber si eres fuerte mentalmente. En mi caso, tenía que vencer vientos de 30 nudos. ¡Solita en el mar! ¡Lloras! Realmente son canchas muy difíciles.

El canotaje polinésico puede ser practicado por personas de todas las edades… 

Sí. Es muy inclusivo y le da calidad de vida a la gente. Las personas que empiezan en este deporte lo hacen a los 8 años y terminan a los 70, pero hemos tenido remadores que han llegado hasta los 80. No te imaginas cómo se siente una persona de más de 70 años que está en la categoría Golden Senior Máster y rema 6 kilómetros, no sabes la alegría que eso le da a una persona de la tercera edad. Es casi como renacer.

¿Y ya llegaste al punto en que podrías considerarte una buena remera?

Pienso que no. Todos los días no solamente aprendo a nivel técnico, sino como persona. Muchísimo. El equipo siempre te pone a prueba para ver hasta dónde eres humilde. Yo soy la directora y debo dar el ejemplo. Mientras más subes, menos eres.

¿Se vive mejor dentro o fuera del mar? 

Dentro del mar. El mar te enseña, te habla, te dice que todo cambia. ¿De dónde saco la fuerza? Del mar. La energía para competencias tan largas nos viene del mar. Es una cosa muy especial, es un deporte muy especial.

Cuéntame del mundial que se viene… 

Participaremos en el campeonato mundial “Hawaiki Nui Va’a 2016”. Es una gran carrera porque recorreremos las cuatro principales Islas de la Polinesia Francesa como son “Huahine”, “Raiatea”, “Tahaa” y “Bora Bora”. Nuestro equipo competirá en una canoa de 6 competidoras.

DATO.

Bianca Cogorno. Atleta. Con el apoyo del club Lima Marina Club, el equipo que dirige lo forma Milagros de la Jara, Claudia Garrido, Montserrat Felliu, Rocío Felliu, Ingrid Rodríguez, Claudia Prato y Martha Chaluja.

6° puesto de 200 participantes en la importante competencia mundial “Te Aito 2016” en la categoría V1 (canoas individuales).

24 kilómetros recorrerán en el campeonato mundial “Hawaiki Nui Va’a 2016”.