"¡Habla, pe', chibolo pulpín!". La frase que se ha puesto tan de moda en las últimas semanas ya se gritaba por los rincones de la Internet hace un año, desde que Juan Ber Uan le diera espacio dentro de su canal de YouTube a un pirañón en toda regla. Medio calato, polo amarrado en la cabeza, achorado, pandillero, campeón de perreo intenso y tan faltoso como carismático: su primo 'el Cacash'.
Juan Ber Uan, cuyo nombre real es Gerardo García, nos recibe en su casa de Mangomarca una tarde con mucho sol. Abre la puerta y subimos los tres pisos donde tiene instalada su habitación/estudio de grabación. Gerardo tiene allí su cámara y un trípode recientemente comprado. Juan Ber Uan -debería sonar como 'number one' (número uno)- es el nombre de batalla de Gerardo, y su transformación para la cámara es como la del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Juan, o Gerardo, deja la habitación y nos quedamos con el Cacash, que, como la Flor de la Canela, viene derramando lisuras. Es uno de los pocos entrevistados que viene con advertencia pública, un breve discurso que precede a todos los videos que cuelga en YouTube y que dice así: "El siguiente vlog contiene material bastante, pero bastante berraco, pe´con***; así que si tienes oídos vírgenes, pu***, mejor no lo veas, broer'. Habla, ¡soy el Cacash!". Los asteriscos los puede interpretar el lector.
HABLANDO GRUESO. "Lo de 'chibolo pulpín' es de hace tiempazo, pe'. Lo vengo escuchando desde que bajaba a los pogos del Centro, pe', batería. En serio. Si en Miraflores la moda es ser hípster, aquí la moda es parecerse a Misterio, pe', varón. Lo que sí me pasa de vueltas es que me reconozcan más en Miraflores que aquí en Mangomarca, mi barrio. Me ven y me dicen 'habla, tú eres El Cacash, insúltame pues, no seas malo'. ¡Cómo me van a decir eso! Yo soy batería seria. Pero al menos se distraen y me pelo su 'aifon', pe'", afirma El Cacash.
Mientras comprobamos que teléfono y billetera siguen en su sitio, nos enteramos de que en efecto Misterio vivía a apenas un par de cuadras de la casa de el Cacash, en el corazón de Mangomarca. Gerardo García estudiaba en el Salesiano y tenía a sus amigos de pandilla, hoy dos de ellos ya fallecidos. Pero antes de que gane la melancolía, el Cacash vuelve a tomar el control.
"Aquí estaban unos pirañas, Los Chancheros, así con su cerquillo, sus zapatillas, pe'. Entonces yo tenía que tener mi mancha, Los Choribambinos. Apretones son. Pero luego, cuando bajas con el Darwiniano a la casa de la Yajaira para salir en el mototaxi porque tienes soles, ahí no te dicen nada, pe'. Así es".
Tipo duro, prágmático, hecho a las carencias y los rigores de la calle. Ese es el Cacash. El piraña que nació el día en que Gerardo iba a tirar la toalla y cerrar su canal, presa de la depresión porque la respuesta del público no llegaba. Ahora este estudiante de psicología ya tiene desde 2012 su propio show en YouTube, un espacio que le sirve para monologar sobre cualquier cosa de la vida: cómo enamorar a una 'jerma', cómo salir de la 'friend zone' y demás cuestiones callejeramente trascendentales.
TODO QUEDA EN FAMILIA. "Mi abuela acababa de morir, yo estaba tirado en mi cama, me había ido al carajo. Y empiezo a escuchar una voz en mi cabeza que me empieza a cuadrar. 'Oe', tú eres huev*n, ¿no? Causa, no seas idiota, si empiezas algo tienes que terminarlo, pe', varón. Lo justo". Me sentía mal. Me paré y me fui al baño y empecé a hablar en el espejo. Tenía que salir una figura amenazante, achorada, que me sacuda. Y salió el Cacash, pues", explica Gerardo sobre el origen de su personaje.
"Nuestra primera cámara era una Betacam de VHS de nuestro primo, cuando éramos chibolos y grabábamos talk shows. El nos la prestaba hasta que grabamos encima de su video de fiesta de promoción y nos quitó todo. Pero al menos nos prestó para nuestra cámara digital. Ahora colgamos videos los lunes", explica Califormia.
LA PLATA NO LLEGA SOLA. Juan Ber Uan explica que su primera factura de YouTube fue por una ganancia de cien dólares, que no era exactamente lo que esperaba luego del esfuerzo de hacer el personaje, grabar, editar y colgar el video. "Hasta la música y los logos, las caracterizaciones, todo lo hago yo. Ahora los ingresos han mejorado, hay auspiciadores, trabajo con menciones de productos. Algo se va avanzando".
Pero Juan Ber Uan, Gerardo o el Cacash, no es el único que vivió esa experiencia. Los chicos de "No somos chinos" empezaron grabando con un iPhone pegado a la pared de su baño con cinta adhesiva. Un teléfono que curiosamente el Cacash se 'robó' el día en que ambos canales se conocieron. Porque a difrerencia de las señales de televisión, los 'youtubers' se dan la mano, saltan de un canal a otro y se promocionan entre ellos.
Los de "No somos chinos" la tienen clara. Son japoneses. Concretamente, descendientes de japoneses que se han criado en el entorno de la comunidad japonesa de Lima. Sandra Kamiyama Ytozu, Rodrigo Matsuda Nakashima y Alonso Gonzales Fong se conocieron mientras estudiaban en el AELU, el colegio de la comunidad nipona.
"Al principio no teníamos nombre. En los primeros videos éramos 'Chino y Nacho'. Pero yo no soy chino, y Alonso sí -en realidad es de ascendencia hispano-chino-japonesa- y discutíamos en broma sobre por qué a todos nos decían chinos, y quedó el nombre. Luego le dije a Sandra si quería empezar a grabar videos con nosotros y ya, pues; quedó 'No somos chinos'", explica Rodrigo en el mismo sofá donde graban cada semana.
JALADO IGUAL. Muchos de los seguidores en YouTube de "No somos chinos" se sorprenden al escuchar su fluido castellano, ignorando que son tres peruanos que graban en una terraza de Pueblo Libre.
Allí tratan de explicar, en su propia clave de humor, qué los diferencia de los coreanos, los chinos y otras comunidaes asiáticas. Si les interesa aprender a comer con ohashis (palitos chinos), o cómo sobrevivir a una cita con una chica criada al estilo japonés, esta es su página.
Con el video "Asian Struggles" (luchas de asiáticos) empezó la viralización de su canal. Los invitaron a Arequipa a participar de un evento de K-Pop, firmaron autógrafos. Y llegaron los primeros auspiciadores. Sandra explica que tuvieron un acuerdo con Coca-Cola, y ahora es una marca de ropa la que los viste en sus videos. También hay dinero. Rodrigo lo explica. "En YouTube está la opción 'monetizado'. Contratamos a una empresa para monetizar vía un network, con banners y auspiciadores. Y allí está la plata. No es mucho, y ni la hemos tocado. Estamos ahorrando para más equipos", dice un muchacho que ha encontrado en el humor y las nuevas tecnologías una forma de vivir y ganarse la vida.
CIFRA:
50 MIL visitas en promedio tiene una vista de los videos la primera semana en que son colgados

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