En el Perú, la cerveza artesanal se ha hecho conocida de manera paulatina en los últimos años. Es por ello que Diego Aste, maestro cervecero de Candelaria, cuenta a Correo que este producto se encuentra en un mercado que aún tiene mucho por explotar. Sin embargo, afirma que hace falta mayor apoyo del Estado para que se impulse este sector.
A nivel nacional, ¿cómo ve el mercado de la cerveza artesanal?
Aún está en pañales. Deberían haber menos impuestos para abaratar costos. Eso es fundamental porque en la actualidad las cervezas artesanales son exclusivas, es decir, excluyen de cierto modo al consumidor porque tienen precios exorbitantes, lo cual no se debe necesariamente a que las empresas artesanales quieran ganar más. Existen leyes como la del Impuesto Selectivo al Consumo, que grava con el 25% a la cerveza, más el IGV, que es el 18%. Por ende, estamos hablando de que casi el 50% del valor del producto se va en impuestos. Nos miden con la misma vara que a una industria gigante con un monopolio absoluto.
Lo mismo que en su momento se dio con el pisco...
Exactamente, por eso hay que crear una cultura cervecera. Los peruanos creen que conocen de cerveza, pero realmente consumimos un clásico producto industrial, cuando hay un abanico de cientos de estilos que habría que explorar. La cervecería artesanal en el Perú no llega ni al 0.03%, mientras que la industrial lo abarca casi todo.
Una vez mencionó en una entrevista que las marcas industriales no son competencia para las artesanales...
Claro, es otro producto. Las dos se llaman cerveza, pero digamos que apuntan a diferentes públicos. La industrial es como la comida rápida y chatarra, mientras que la artesanal es un plato gourmet. No se utilizan conservantes, preservantes, arroz ni azúcar, que abaratan los costos.
¿El rubro de la cerveza artesanal debe seguir el mismo camino que la gastronomía peruana?
Totalmente. Es más, no solo debería seguir el mismo camino, sino ir de la mano, porque con la cantidad de insumos que tiene el Perú, sería una locura no aprovecharlos. Se puede hacer cerveza de todo, desde camu camu hasta cañihua. Hay un montón de ingredientes que deberíamos explotar y no se ha hecho todavía.
¿Cuál es la tendencia con respecto a los sabores?
Hay nichos de mercado. Existe gente a la que le gusta mucho la cerveza alcohólica y fuerte; es un grupo de gente conocedora. Por otro lado, tienes una masa mucho más grande y menos educada, “cerveceramente” hablando, que busca lo más parecido a lo que siempre ha tomado: cervezas ligeras como una lager o red ale.
¿Para lanzar un sabor realizan un estudio previo o es al gusto del maestro cervecero?
Efectivamente, muchas artesanales están guiadas por el maestro cervecero que pretende hacer una cerveza que le guste a todo el mundo, y no es así. Nosotros lo que hemos querido es ser el primer paso de una industrial a una artesanal, por eso todas nuestras cervezas son fáciles de tomar, amigables y no muy amargas. Tenemos una planta piloto donde hacemos pequeñas pruebas y un panel de cata donde la gente nos dice qué le pareció. No es que se nos ocurra y luego lo mandamos al mercado.
¿Cómo es la situación de este rubro en otros países?
La cerveza artesanal es un boom a nivel mundial hace más de 20 años en Chile, Argentina y Brasil. Bajo este panorama, se confirma que funciona en diferentes mercados y se sigue la tendencia.
¿Qué retos se deben enfrentar en este rubro?
Ser solvente con el fin de abaratar costos, sin perjudicar el producto, ya que tenemos impuestos altísimos. Por otro lado, llegar a más personas para que prueben el producto y experimenten. Este es un rubro poco explorado que tiene mucha magia; además, la producción es artesanal. Al final del proceso, ver tu producto en el punto de venta es un orgullo. Para hacer cualquier tipo de trabajo y que no lo parezca, hay que disfrutarlo; si no, no va a funcionar. Si yo le hubiera hecho caso a la cantidad de gente que me dijo “estás loco, cómo vas a hacer una cervecería”, probablemente no estaría aquí. Si tú crees en algo, por más loco que parezca, debes seguir adelante.
DATO
Diego Aste Mesarina. Maestro cervecero de Candelaria. Estudió Marketing en la Universidad de Lima. Llevó cursos en la Facultad de Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires para afinar sus conocimientos sobre la cerveza.

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