A sus 24 años, Lauren Wasser, una modelo británica se enfrentó a la tragedia de perder su pierna derecha a causa del síndrome de shock tóxico provocado por el uso de tampones. Tres años después ha decidido demandar a la empresa fabricante Kimberly Clark.
"Quería suicidarme cuando llegué a casa. Estaba en una silla de ruedas, ni siquiera podía ir al baño sola. Estaba postrada en una cama, no me podía mover, sentía como que aquellas cuatro paredes eran mi prisión", dijo Lauren Wasser a la revista Vice.
Lauren busca que las advertencias sean más visibles y se tome conciencia. No quiere la prohibición, pues sabe que son útiles, pero sí que se explique las consecuencias.
“Sabes que los cigarros pueden matarte y si fumas es tu decisión. Si yo hubiera sabido sobre el síndrome de shock tóxico, jamás habría usado tampones", aseguró.
El síndrome de shock tóxico es una rara enfermedad provocado por una toxina bacteriana que puede ser fatal y podría reaparecer en aquellas personas que sobreviven. Ocurre una o dos veces al año por cada 100,000 personas.
El tampón se ha asociado con este mal, pues la fibra sintética combinada con la absorbencia del producto provocaría un ambiente favorable para las bacterias que lo causan.


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