Francesco Petrozzi: “Solo me asusta no ser lo suficientemente eficaz”
Francesco Petrozzi: “Solo me asusta no ser lo suficientemente eficaz”

Pese a que ha dejado de lado las presentaciones para abocarse a la campaña con la que espera llegar al Congreso, minutos antes de la entrevista -según nos cuenta- estuvo haciendo ejercicios vocales porque su voz siempre necesita de entrenamiento. Con 20 años de carrera artística, son pocas las cosas que desconoce sobre el canto, la disciplina o el esfuerzo necesario para alcanzar escenarios tan importantes como los de Praga, Múnich o Tokio. Lo que sí le resulta totalmente nuevo es la política. Pero él asegura que al igual que en muchas otras facetas de su vida, logrará su anhelado triunfo.

¿Cómo se interesó por la música lírica? 

A mí me gustaba cantar desde los siete años. Cantaba música popular y de preferencia tangos porque es lo primero que escuché gracias a mi abuela. El paso a la lírica se dio cuando cambié de voz y me di cuenta que sería un tenor. Escuché a otros tenores y supe que era lo mío.

¿Qué sensaciones tuvo la primera vez que pisó uno de los grandes teatros del mundo?

Lo más lindo de mi primer debut importante fue que estaba vivo mi papá. Él tenía cáncer, pero llegó a verme triunfar en una bohème cuando debuté en el Teatro Nacional de Múnich. Mi padre vio que yo podía mantenerme y vivir de mi trabajo, algo que era muy duro en mis tiempos.

¿Nunca tuvo miedo de pararse frente a un escenario? 

Hasta ahora lo tengo. Cada vez que te pones delante de la gente es un nuevo examen y a medida que pasan los años, la evaluación es más exigente. La concentración tiene que ser mayor porque ya se notan algunas debilidades. Sin embargo, yo a los 54 años me siento un intérprete mucho más sabio que a los 25. A esa edad tenía solo voz, ahora tengo voz y experiencia.

¿Cómo es el ritmo de una carrera en la lírica?

Es muy duro porque al inicio tienes que hacer muchas audiciones. Cuando los teatros empiezan a darte la oportunidad y ven que funciona, ya se vuelve automático.

La edad es un elemento importante para el público especializado... Claro. Hablando de grandes tenores, Alfredo Krauss y Luciano Pavarotti cantaron hasta los 70 años. Yo todavía estoy relativamente joven. Hasta mis últimas presentaciones mi voz seguía allí y por eso no voy a dejar de cantar. No lucraré con mi voz, pero sí la pondré al servicio de quienes la necesiten.

¿Una carrera como la suya se hubiera podido hacer dentro del país? 

No, no había oportunidades porque los títulos de las escuelas de música no tienen nivel universitario. Un instrumentista graduado es un profesional, no solo un artista. Los artistas también somos trabajadores y deseamos tributar para aspirar a tener seguridad social.

¿Uno de los momentos más fuertes de su vida fue enfrentarse al cáncer? 

Definitivamente. Tuve cáncer dos veces, pero te diré que muchos de mis adversarios políticos son más peligrosos que los tumores. Es un mundo nuevo para mí, pero he vencido muchas batallas y esta también la ganaré. Lo único que me ofende es que se me ataque antes de empezar mi gestión.

Durante esa batalla contra el cáncer, ¿no tenía miedo de perder la voz?

No solo pasó por mi cabeza, era una posibilidad real. Cuando me operaron del riñón, me hicieron un corte muy grande en los intercostales y la musculatura me cambió completamente. Tuve una crisis y cancelé muchas actividades. Pero llegó el momento de la verdad. Tenía un “Rigoletto” en Berna y la herida recién estaba cicatrizada. Me fui sin ningún familiar y lo logré. La voz es una cosa viva y a medida que envejeces, tu cuerpo va cambiando y tienes que aprender a cantar en cada edad.

De esta carrera en la política, ¿hay algo que le asuste?

No tener todas las posibilidades que espero para cumplir con mi gente en lo que se merecen. Solo me asusta no ser lo suficientemente eficaz para ellos, pero lo voy a lograr.

¿Qué le diría a un joven que quiere dedicarse a la lírica?

Primero, uno tiene que ser realista. Si el talento es verdadero, tiene que jugársela por su talento. Si un joven ve que conmueve a la gente, que le aplauden y realmente tiene algo por explotar, que se la juegue por su talento.

¿Cómo se puede hacer para que la ópera sea de un amplio consumo? 

Creo que la presencia del Estado en todo esto está faltando mucho. Estamos a casi 200 años de la declaración de independencia del país y la cultura -a parte de las maravillosas zonas arqueológicas del Cusco, y otras regiones- está centrada en Lima. Eso no puede seguir así.

DATO

Francesco Petrozzi. Tenor. Ha cantado en teatros de Praga, Ámsterdam, Brünn, Viena, Tokio, y junto a la compañía de la ópera de Dorset en Inglaterra. Fue miembro del elenco del teatro estatal de Baviera.

19 años tenía cuando debutó con la ópera Carmen en el Teatro Municipal de Lima.

2001 año en el que se convirtió en miembro estable del Teatro Nacional de Múnich.