Un gatito del estado de Nueva Jersey (EE.UU.), de tan solo cinco semanas, fue rociado con gasolina y quemado vivo. Afortunadamente un transeúnte que pasaba por la calle lo auxilió y le salvó la vida usando su casaca para apagar las llamas.
Sin embargo, pese a que se le pudo salvar la vida, deberán amputarle las orejas y tendrá cicatrices y varias zonas de calvicie permanente en la parte superior de su cabeza.
La organización de protección a los animales de EE.UU., Animal Alliance, ofrece una recompensa de 5,000 dólares a quién pueda brindar información sobre los responsables.
El pequeño felino permanece en la veterinaria donde fue atendido.

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