Gudrun Sperrer: “Comprar un animal no puede considerarse un rescate”
Gudrun Sperrer: “Comprar un animal no puede considerarse un rescate”

De pequeña, Gudrun Sperrer siempre quiso tener un perro, pero sus padres trabajaban y ella se quedaba sola en casa, así que nunca pudo tener una mascota. De joven, soñaba con estudiar veterinaria, sin embargo la falta de tiempo y de dinero la hicieron estudiar asistencia social. Aunque muchos de sus sueños no se cumplieron, su pasión por los animales pudo más que el destino y finalmente se convirtió en la dueña y fundadora del mariposario y centro de rescate de animales Pilpintuwasi, ubicado en Iquitos.

¿Cómo nace su pasión por los animales? 

Desde muy chiquita. Mi mamá siempre se acuerda de esta anécdota. Como nosotros vivíamos en la chacra, en Austria, y mi melliza y yo nos quedábamos solas en la casa, un día mi mamá regresó del colegio y yo la estaba esperando, con solo dos años, cargando una víbora y diciendo: “Mira, mamá, he encontrado un gusano bien largo”. En verdad, desde pequeña me gustaba tocar a todo tipo de animal.

¿Cómo llegó al Perú? 

Vine con una amiga, encontramos un boleto de ida y vuelta a 800 dólares por un año y decidimos aventurarnos. Mi amiga se regresó al año, pero yo ya vivía en Iquitos y quería quedarme más tiempo porque estaba ayudando en un colegio. Así que me fui a Lima y luego a la oficina de Aeroflot, donde me dijeron: ‘Si pagas 20 dólares te puedes quedar un año más’. Después de dos años tuve que regresar a Austria, pero con la idea en la cabeza de volver al Perú.

¿Qué la impulsa a crear este mariposario?

Cuando falleció mi abuelo yo regresé a Austria y visité el zoológico de Viena, donde la nueva atracción era un mariposario. Cuando pregunté sobre las mariposas, me contaron que ellos no podían criarlas, pero que compraban las crisálidas de otros países. Entonces, se me ocurrió que esa sería una bonita forma de trabajar con los animales y pensé en criar mariposas para exportarlas. El problema es que, debido a la lentitud y al centralismo, es muy difícil exportar crisálidas porque en Perú se demoran mucho en dar los permisos. En ese tiempo, mandé algunas a Lima, pero las mariposas nacieron y se murieron en la caja. Así que decidí ya no exportar a ninguna mariposa.

¿En qué condiciones llegan los animales rescatados? 

Llegan en terribles condiciones, en la mayoría de casos son crías. Muchas veces llegan con perdigones, fracturas, desnutrición, problemas parasitarios tanto en la piel como en el estómago, fallas en el hígado, etc. Tenemos un mono que estuvo años en un restaurante. El animal estaba aparentemente sano, pero al poco tiempo enfermó. Lo triste es que a veces la gente los cría como mascotas y no averigua ni siquiera cuál es su dieta. El problema es que esos animales no pueden darse el lujo, ni en la naturaleza ni en cautiverio, de mostrar síntomas.

¿Qué es lo más difícil? 

Es muy duro ver cuando un animal llega, como dicen, “hasta las patas”, pero es sorprendente ver cómo recupera, no solamente la salud, también la confianza en las personas. Lo que menos me gusta es cuando un animal fallece. Es una constante lucha contra la burocracia y la ignorancia de algunos visitantes, porque a veces ya no se puede hacer nada. Hay gente que viene y quiere dejarme un mono que acaba de comprar, entonces yo trato de hacerles entender que comprar un animal no puede considerarse un rescate, todo lo contrario, se le está pagando a alguien para que consiga otro.

¿Está satisfecha con su trabajo?

Nunca me voy a sentir completamente satisfecha, porque eso solo pasaría si ya no hubiera gente comprando especies o artesanías hechas con pieles de animales; pero sí estoy feliz porque puedo trabajar en lo que me gusta y en algo que tiene sentido. Aunque no tenga ningún día libre, es un trabajo que me encanta.

DATO

Gudrun Sperrer. Asistenta Social. Durante su estadía en Iquitos ha trabajado como profesora de inicial, secundaria y docente de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana.

23 especies de mariposas alberga el mariposario. En Perú existen más de seis mil especies; y en la Amazonía, más de dos mil.

2005 Pilpintuwasi fue reconocido como un centro de custodia de animales.

48 animales rescatados de Lima recibió el albergue de Animal Defenders International (ADI).