Es conocido por interpretar todo tipo de personajes: religiosos, escritores, empresarios y recientemente a un profesor de literatura que engaña a su esposa con una de sus alumnas en “Dos Besos”. Lo que pocos saben es que en un principio le tocó darle vida a Sancho Panza y al pícaro Crispín de “Los intereses creados”, en sus dos primeras grandes obras escolares. En ese momento no sabía mucho de la actuación ni la cantidad de obras que haría después, pero tenía muy claro que desarrollar este arte era lo que más le gustaba hacer en el mundo.
¿Cuándo empieza a tomar la actuación como algo profesional?
A los 15 años tuve la oportunidad de tener como maestro a Adolfo Chuiman en el colegio. Él me llevó a trabajar a una obra para televisión con un elenco totalmente profesional. El único aficionado era yo, que estaba en cuarto de secundaria. En esas semanas me di cuenta de que esto era lo que quería.
¿Qué perspectiva tenía de la carrera?
No tenía idea. Mi papá me sugirió estudiar otra carrera, probablemente porque no veía ninguna perspectiva. De la actuación no se vivía. Después entendí esa preocupación y busqué la profesionalización de la carrera. Me concentré en tratar de vivir de mi trabajo y ser un profesional del teatro. Para eso uno tiene que generar su propio trabajo, actuar, dirigir o enseñar.
Sus hijos también se han involucrado en el arte... Sí, Nicolás actúa y practica taekwondo, y Micaela estudia dirección teatral.
¿Su trayectoria como actor tuvo que ver con la decisión de ellos?
Mi esposa y yo fuimos muy cuidadosos de no influir. Los incentivamos porque los chicos tienen que pasar por espacios de juego para que echen fuera todas sus angustias. Es importante pasar por un espacio de actuación, ayuda a los niños en el proceso de maduración.
¿Cómo se relacionaron ellos con el teatro?
En 2006 repusimos una obra que yo había dirigido en 2001, “El mago del país de las maravillas”. Nicolás tenía 15 años, le propuse que haga el casting y quedó como protagonista. Micaela tenía 11 años y me acompañaba a los ensayos. Como había visto la obra, fue mi asistente de dirección e incluso propuso nuevas cosas para el montaje.
¿Cómo fue esa experiencia como padre?
Increíble. El día del estreno fue lindísimo recibir los aplausos con mis dos hijos en el escenario.
¿Qué personaje le ha costado más interpretar?
He tenido varios, pero recuerdo especialmente “El Contrabajo”, la primera obra que dirigió Chela de Ferrari en el Perú. Era un monólogo de una hora y veinte minutos, solo yo y el contrabajo. El proceso fue espectacular, y para mí es lo fundamental en el teatro.
¿Hay algún área que todavía le gustaría explorar en la actuación?
Ahora, la pedagogía. Siempre he hecho talleres de actuación, pero todavía me falta explorar. No se trata solo de hacer un taller de introducción al teatro, sino de realizar un trabajo de formación.
¿Cuál vendría a ser el trabajo del actor?
Contar historias y que el espectador se sienta conectado con ellas. Como decía Konstantin Stanislavski, hacer como si fuera verdad, pero sabiendo que no lo es.
DATO:
Javier Valdés. Actor. Ha participado en producciones teatrales y televisivas como actor y director. Su más reciente aparición en el cine fue “Dos Besos” (2015) de Francisco Lombardi.

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