Joven con cáncer que programó su muerte para el 1 de noviembre cambió de opinión

Brittany Maynard, que había tomado la decisión de recurrir al suicidio asistido mañana sábado 1 de noviembre después de enterarse que tenía un tumor maligno en el cerebro, podría postergar la fecha que escogió para morir.
Joven con cáncer que programó su muerte para el 1 de noviembre cambió de opinión

Joven con cáncer que programó su muerte para el 1 de noviembre cambió de opinión

04 de Noviembre del 2014 - 21:51 » Textos: Correo/Agencias

Brittany Maynard, la joven estadounidense que había tomado la decisión de recurrir al suicidio asistido mañana sábado 1 de noviembre después de enterarse que tenía un tumor maligno en el cerebro, podría postergar la fecha que escogió para morir.

"No creo que este sea el momento de partir, todavía me siento bien. Pero ese día llegará porque cada semana estoy más enferma", dijo la estadounidense de 29 años en un video publicado en la página web The Brittany Fund, creada para recaudar fondos para los que defienden el derecho a la muerte digna.

"Todavía me siento bastante bien y todavía tengo la suficiente alegría y todavía me río y sonrío con mi familia y amigos, así que no me parece el momento ahora", dice en el video de seis minutos.

La joven, que en los últimos días se ha dedicado a cumplir una lista de deseos y aventuras que quería hacer antes de morir, está medicándose actualmente para controlar el tumor.

La historia de la chica se dio a conocer a través de un video publicado en YouTube que ha sido visto más de ocho millones de veces.

Allí explica que tomará unas píldoras para morir en la habitación que comparte con su marido, en compañía de sus seres queridos y escuchando la música de su preferencia.

En abril, los médicos pronosticaron que le quedaban seis meses de vida por el cáncer que padece.

Maynard había elegido inicialmente el 1 de noviembre como la fecha de su muerte, dos días después del cumpleaños de su marido, Dan Díaz.

Ella y su esposo, recién casados, se mudaron de California a Oregon, uno de los cinco estados en EE.UU. en los que el suicidio asistido por doctores está permitido.

Una vez que estableció allí su residencia y obtuvo las medicinas para morir y evitar así pasar por las peores etapas de su enfermedad.

La historia de Maynard está teniendo un impacto inusual en Estados Unidos, donde se ha reavivado el debate sobre la eutanasia, con voces que se alzaron para respaldarla y otras -incluso de otros pacientes terminales- para cuestionarla.

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