Marino Morikawa: “Quiero que la naturaleza llegue al corazón de la gente”

Marino Morikawa. Premiado por Concytec como uno de los mejores científicos del Perú. Rescató el humedal El Cascajo en Chancay y alista proyectos para descontaminar el río Chira y el lago Titicaca
Marino Morikawa: “Quiero que la naturaleza llegue al corazón de la gente”

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19 de Diciembre del 2014 - 16:01 » Textos: Jorge Cerda » Fotos: Joe Whilar / Omar Balbin

El rescate del medio ambiente no es un reto, tampoco un sueño. Es una realidad. Así lo afirma Marino Morikawa, científico y catedrático de la Universidad de Tsukuba en Japón, quien precisamente es responsable del renacer de El Cascajo, un humedal de Chancay que había caído en el abandono y la contaminación.

¿Cómo nace su vínculo con la ecología?

Eso viene de casa y fue gracias a mis padres. Siempre tuve mucha admiración y respeto por la naturaleza. Aprendí, por ejemplo, a saludar a la Pachamama, valorarla y cuidarla.

¿Y su relación con el humedal El Cascajo?

Yo soy de Huaral y a 80 metros de los humedales está el mar donde pescaba con mi padre. Un día me llamó a Japón contándome que todo eso había quedado en el abandono.

¿Ahí decide regresar?

Aproveché mis vacaciones. Cuando vine no quedaba nada de lo que recordaba. No lo pensé dos veces y me puse a limpiarlo. Pasé tres noches ahí, estudiando el lugar y observando. Veía que pasaba bastante gente, pero nadie hacía nada.

¿Pensaba limpiarlo solo?

Estuve así una semana y media. Luego, las personas se acercaban a preguntarme. Se interesaron en recuperar el lugar. Esa era mi intención, y si nadie me ayudaba, pues seguía solo.

¿Y al final qué sucedió?

Era el 2011. Se unieron más de 100 personas. También ayudó el municipio de Chancay. Tuve el apoyo inicial del Alcalde de Chancay (un gran amigo de familia) y su comisión ambiental. Utilicé una metodología científica para limpiar El Cascajo. Habían lechugas acuáticas que cubrían todo. La gente que antes botaba su basura dejó de hacerlo y nos ayudó. En un año descontaminamos el humedal.

¿Y qué planes tiene ahora?

Aparte de ser catedrático en Japón, regreso y brindo talleres a jóvenes sobre metodología y técnicas para rescatar áreas naturales. Además, tengo como proyectos descontaminar el río Chira (Piura) y el lago Titicaca (Puno).

¿Y cómo va eso?

Hay 5 mil voluntarios para Chira y 3 mil para el Titicaca. El próximo año empiezo los perfiles de los proyectos, y estoy muy emocionado de colaborar y trabajar en lo que me gusta.

¿Las trabas no lo desmotivan?

Soy de las personas que si encuentran un obstáculo trabajan más. Eso sí, creo que es vital el trabajo conjunto de científicos, gobierno y sociedad. Las autoridades forman las leyes, la ciencia brinda metodología y la ciudadanía evita contaminar.

¿Qué fue lo más difícil que encontró en su camino?

Concientizar a la gente. La mayoría retiene lo negativo y piensa que uno los quiere engañar o que no se puede hacer nada. En mi caso, primero pensaban que era japonés, luego reconocieron que era de Huaral. Se generó confianza y juntos hicimos algo bueno.

¿Qué nos falta en este aspecto?

Se deben establecer normas mas estrictas para la protección de cada área natural, ya que leyes ambientales tenemos muchas y muchas en desorden que generan confusión. También, sacar leyes y normas ambientales para la protección de cada área natural. Por otra parte, las personas no deben esperar a las autoridades. La gente también debe asumir el liderazgo, exigir y cumplir las medidas para bienestar del medio ambiente.

¿Sueña con algo especial?

Cuando llegué a Japón, el profesor preguntó cómo estaba nuestra habitación. “Pretenden cuidar el medio ambiente si su hogar está desordenado”, nos dijo. Tenía razón. Ordené mis cosas. Cambié eso. Entonces quiero que la naturaleza llegue al corazón de la gente. Y esto no es un sueño, es mi meta. Es algo que ya se está dando.

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