Hace unos meses el último bar en Brielen, en Bélgica, fue cerrado. Desde ese momento las noches no fueron divertidas hasta que un sacerdote tuvo la mejor idea para volver a traer la "diversión" al pueblo.
En uno de los locales de la iglesia donde predica la apalabra ha abierto un pub, donde el padre ayuda a "eliminar la sed" de los residentes. Aunque deja unas reglas en claro ya que están en la casa de Dios, estas consisten en consumir alcohol luego de ir a misa y se prohíbe cantar o bailar dentro de la iglesia.
Para el padre su decisión ha sido la mejor ya que ayuda a su población. "La vida del pueblo se había ido y ahora la estamos recuperando" comentó uno de los visitantes. El irreverente local solo funciona hasta la primera hora de la madrugada.
In Belgium, when a church takes the role of a pub: pic.twitter.com/V3xIfxzrdy— dwnews (@dwnews) 6 de marzo de 2017

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