El pequeño agita sus manitos de arriba hacia abajo como si estuviera protestando porque alguien se atreve a despertarlo y mueve la cabecita como desperezándose un poco. La pantalla capta muy bien cada detalle mientras la mano experta del doctor Juan Tupia pasa la sonda con sumo cuidado sobre el abdomen de la madre, quien de la mano de su anonadado esposo observa lo que ocurre dentro de ella en una pantalla LCD de 32 pulgadas. De pronto, el médico les pide silencio, en segundos, los latidos del corazón del bebé retumban con un pum-pum fuerte y seco, lleno de vida.
El doctor Juan Pedro Tupia León, ginecólogo ecografista de Instituto Peruano de Paternidad Responsable (Inppares), nos explica que tal exactitud se logra con la ecografía tridimensional en tiempo real (4D), la técnica más avanzada pues mejora la potencialidad diagnóstica de la ecografía convencional, ya que agrega a las tres dimensiones, un cuarto componente: el tiempo real. Así, es posible obtener imágenes en movimiento, con volumen y en color.
Ecografía genética. La ecografía es un examen de diagnóstico que convierte el ultrasonido en imágenes.
El doctor Tupia detalla que la ecografía genética, además de mostrar cómo están colocados el feto y la placenta, si la madre presenta miomas, quistes, fibromas u otra alteración, permite buscar determinados indicadores en el bebé que ayuden a predecir la probabilidad de padecer algún problema futuro, y de ser así, hacer un seguimiento con otras ecografías y exámenes más específicos.
La ecografía genética del primer trimestre busca tres indicadores básicos:
1.- La traslucencia nucal, detecta el aumento inusual de líquido a nivel de la nuca del bebé que indica anomalías cromosómicas.
2.- El tamaño anómalo del hueso nasal, lo que señala la probabilidad de padecer de síndrome de Down.
3.- El ducto venoso, un vaso sanguíneo que si se altera, significa problemas circulatorios y la alta posibilidad de que el bebé padezca anormalidades cromosómicas, indicador de futuras enfermedades o malformaciones.
Además, los bebés en formación pueden tener tres tipos de problemas que se detectan en una ecografía: anatómicos, como cardiopatías o labio leporino; de orden metabólico; y finalmente cromosómicos, que se detectan con la ecografía genética del primer trimestre.
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