El domingo pasado, mientras la mayoría seguía pensando en la victoria de la selección peruana y hacía pronósticos sobre el próximo encuentro contra Argentina, pasaba desapercibida una fecha sumamente importante: el Día de la Familia Peruana. Si bien no es tan comercial como el Día de la Madre o el Padre, sirve como excusa para pasar un rato con los de nuestra misma sangre. Y por como están las cosas, cualquier excusa vale.

Desde siempre, la familia ha sido la principal fuente de afecto de las personas. En ella, los niños y adolescentes obtienen fortaleza para hacer frente a sus temores y, además, comparten sus fantasías. "De esta forma, juntos, como un equipo, afrontan los desafíos", dice Manuel Saravia, director del Instituto Guestalt de Lima.

Sin embargo, en los últimos años se ha dado un fuerte resquebrajamiento en las familias, es decir, no se mantienen unidas y padecen muchos problemas. Y todo ello, indica Saravia, se traduce en los episodios de violencia que a diario vemos en las noticias.

Para evitar estas situaciones, el especialista recomienda realizar ciertos rituales en casa, rituales que por siglos se han realizado pero que, ahora, han sido dejados de lado.

"Desayunar, almorzar o cenar juntos es saludable, no solo por el hecho de alimentarse, sino porque así se forman espacios de comunicación en que los familiares pueden contar lo que les sucede", sostiene.

CONTACTO. Otro buen hábito, y que también se está perdiendo, son los abrazos. En opinión de Saravia, sentir los brazos de un familiar alrededor de uno es imprescindible, sobre todo si se trata del padre. "Lamentablemente, muchos hombres han crecido con una educación machista, de manera que no expresan sentimientos y emociones. Eso se refleja cuando llegan a ser papás", afirma el director del Instituto Guestalt.

Añade que tampoco está demás decir expresiones como: "te quiero mucho", "eres importante", "eres valioso" o "me siento orgulloso de ti". Todo es válido si el objetivo es mantener unida a la familia, pues uno puede dejar de ser muchas cosas, pero siempre será padre o madre, hijo o hija, hermano o hermana. "Nada rompe ese lazo, ni siquiera la muerte".