"“Todavía hay gente que idolatra a Genaro Delgado Parker, pero también hay quienes lo matarían”"

Todas las maniobras, triunfos y fracasos que marcaron la vida del controvertido empresario Genaro Delgado Parker, exdueño de ​Panamericana Televisión y personaje influyente en la política del país, han sido escritos por el experimentado periodista Hugo Coya.
"“Todavía hay gente que idolatra a Genaro Delgado Parker, pero también hay quienes lo matarían”"

"“Todavía hay gente que idolatra a Genaro Delgado Parker, pero también hay quienes lo matarían”"

21 de Noviembre del 2015 - 14:08

Todas las maniobras, todos los triunfos y fracasos que marcaron la vida del controvertido empresario peruano Genaro Delgado Parker, exdueño de Panamericana Televisión y personaje influyente en la política del país, han sido escritos por el experimentado periodista Hugo Coya en su libro Genaro (Planeta), que contó con la venia del broadcaster, quizá, más exitoso de la televisión latinoamericana.

“En esta semblanza trato de mostrar lo bueno y lo malo del personaje de modo imparcial”, nos cuenta el autor de Estación final y Los secretos de Elvira, quien esta noche presenta su obra en la 36° Feria del Libro Ricardo Palma.

¿Este es un proyecto suyo o es un trabajo por encargo? La figura de Genaro Delgado Parker siempre me llamó la atención. Más allá de los escándalos y sus manejos empresariales, fue un pionero de la televisión peruana, descubridor de grandes estrellas, trajo la telefonía celular al país, fue impulsor de la internet, figuró en la lista de los hombres más ricos del Perú y fue uno de los grandes magnates latinoamericanos durante muchísimos años. Hay gente que lo idolatra, que mataría por él, pero también hay gente que lo mataría, que lo odia. Primero rechazó mi propuesta de escribir sus memorias y después de seis años, en el deterioro de su salud, aceptó.

¿Qué imagen tiene ahora de él? Es muy difícil decir qué es Genaro Delgado Parker porque es un personaje con tantas facetas, tantos claroscuros. Tiene gente que lo ama, como Gisela Valcárcel, la misma Laura, Bozzo, el mismo Augusto Ferrando en su momento y Jaime Bayly. Nunca estudió en la universidad. Es un profesional de la vida que tuvo el olfato suficiente para entender, para oler el gusto popular, una capacidad que muy poca gente tiene. Además, es un tipo cautivador. No voy a negar que también tiene su otro lado, su lado oscuro. Yo he tratado en lo posible de tratar de mostrar los dos lados. No sé si el equilibrio se ha logrado, eso es algo que el lector debe juzgar. Yo he tomado pequeñas anécdotas de diferentes capítulos de su vida para mostrar mejor y entender mejor quién fue y quién es Genaro Delgado Parker.

¿Cuál considera que ha sido su mayor fortaleza y su mayor debilidad? Su mayor fortaleza ha sido, definitivamente, su capacidad de persuasión. Es un tipo que te puede encandilar, que te puede seducir. Mucha gente depositó su confianza en él. Y su mayor debilidad, a mi modo de ver, ha sido su manejo empresarial, tortuosos, mal hechos, algunos sin ninguna preparación, pero para él era más importante llegar a la meta, no importaba la forma, era como un tractor, pasaba por encima de ti y no medía las consecuencias, por eso le generaba ese clima de héroe y antihéroe.

¿Cuál cree que fue el peor momento que vivió? El secuestro de su hermano fue uno de los mayores golpes personales que él recibió, fuera de la muerte de sus padres. A nivel empresarial, yo creo que el momento más terrible fue perder Panamericana Televisión. Pero él ha tenido diferentes altibajos. El último golpe ha sido una persona que lo estafa, una persona muy cercana a él, lo que le provoca un infarto cerebral, porque se sintió traicionado.

Y esa famosa reunión que tuvo con Vladimiro Montesinos en el SIN terminó por manchar más su imagen... Claro. Quizá fue le momento más fuerte sobre la opinión pública. Si hay algo que queremos decir en su favor, cuando salió el vladivideo, él regresó de Miami y se sentó ante el juez; otros no hicieron eso, huyeron. Él vino y enfrentó a la justicia y, al final, consiguió liberarse. No desapareció como otros. Y eso es algo que él siempre repite.

¿Cómo se encuentra él ahora? Pues, mira, Genaro, a sus 86 años, piensa que va a seguir adelante, la palabra “renuncia” no existe en su diccionario, es un tipo que se exaspera y grita, dirige su propio mundo sentado en una silla de ruedas frente a su televisor, es casi como una ironía de la vida, el hombre todopoderoso todavía hace planes sentado en esa silla de ruedas. Ha tenido varios internamientos, varios accidentes. Me parece increíble la capacidad que tiene para regenerarse.

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