Un pueblo con historia y tradición
Un pueblo con historia y tradición

A la vista de los imponentes cerros Vicús y Yecalá se ubica la capital de la provincia de Morropón, nos referimos a la ciudad de Chulucanas. Un pintoresco pueblo, donde afamados alfareros se dedican a la reconocida cerámica del mismo nombre.
Chulucanas y su tradición está a menos de una hora de Piura. La aparición de los cerros nos advierten que estamos cerca de la cuna de las culturas Vicús y Ñañañique. Un pueblo con un rico pasado histórico que se traduce en la fina y artística creación de los ceramistas.
A su llegada lo espera un cálido clima, así como su gente hospitalaria. Su primer paradero puede ser alguno de los muchos establecimientos que ofrecen la posibilidad de una elección rica, entre cientos de hermosas piezas redondeadas, brillantes y de colores terrosos.

PRESTIGIOSA. La cerámica de Chulucanas tiene su origen en la calidad de su arcilla. De la tradición pre Inca mantienen los colores ocre, verde, amarillo y negro. Este último logrado gracias al uso de la hoja del mango quemada mediante un proceso llamado "humeado". Los artesanos plasman en sus piezas las costumbres y tradiciones de su pueblo.
Por su calidad, belleza y diseño ha ganado prestigio en el mundo. Lo que verdaderamente llama la atención es el resultado de la técnica en decoración denominada "en negativo". Las fabulosas piezas las encuentra en el mismo Chulucanas o en La Encantada, un caserío que atrae a cuanto turista llega a la zona.
La Encantada es un lugar tranquilo ubicado a 15 minutos del centro de Chulucanas -en auto-. Este legendario caserío alberga a diestros ceramistas herederos de la cultura Vicús, civilización que fue ejemplo de laboriosidad, trabajo y espíritu colectivo.

JOYAS EN EL CAMPO. Las casas de un grupo de pobladores de La Encantada se han convertido en talleres y vitrinas de la infinidad de creaciones. Toda la familia forma parte de este arte.
Las piezas de arcilla trabajadas por las manos mágicas de los "encantadores" reflejan las tradiciones de sus pobladores, lo que ha permitido a arqueólogos e historiadores la reconstrucción de la vida social y económica de esta cultura.
El visitante puede ser testigo de la misma elaboración de la cerámica. Desde el "paleteo" (la paleta es una herramienta plana de madera que sirve para dar golpes suaves a los rollos de arcilla), hasta que esta se pone a secar al ardiente sol.
También del acabado, que se ha convertido en una obra de arte. Las piezas se retiran del horno de ahumado, se limpian y se les da el acabado final con con ceras y betunes.

HISORIA. Al sureste de Chulucanas se ubica el cerro vicús y alrededores. A la zona arqueológica, hoy poblada está a 10 minutos en auto. Su gente amable se dedica en su mayoría a la agricultura.