Autoridades forestales estadounidenses ordenaron a los pilotos que no vuelen sus aviones cerca de una enorme manada de exhaustas morsas que están varadas y corren el riego de morir en una remota playa de Alaska.
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS) pidió a los pilotos que eviten volar por debajo de los 2.000 pies (600 metros) para proteger a los animales, porque el ruido de los motores podría asustarlos y provocar una estampida. A los helicópteros se les pidió que se mantengan por arriba de los 3.000 pies (900 metros) y 1,6 km.
Los bebé morsa serían los más amenazados si hubiera una estampida en la enorme manada, que según los expertos quedó atrapada en la playa debido al derretimiento de los hielos provocado por el cambio climático.
"Si son molestadas, las morsas pueden volver al agua en estampida. La muerte por aplastamiento vinculada a acontecimientos perturbadores (como lo sería la alarma ante un ruido extraño) es una de las principales causas de mortalidad que afecta a la población de morsas del Pacífico", dijo el FWS.
Inicialmente, había sólo 1.500 ejemplares de estos colmilludos mamíferos en una playa, pero en los últimos días este número ha explotado. (AFP)

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