Cuatro de los cinco acusados de haber asesinado al niño boliviano Brayan Yanarico Capcha, tiroteado durante un asalto en junio pasado en Sao Paulo, están muertos, confirmó hoy la Policía de la mayor ciudad brasileña.
Dos de los acusados fueron encontrados muertos en agosto pasado en una prisión víctimas de envenenamiento y los otros dos habían sido asesinados a comienzos de julio pero sus cuerpos sólo fueron identificados esta semana por sus huellas dactilares, según la secretaría de Seguridad Pública de Sao Paulo.
Tras haber confirmado la víspera que Wesley Soares Pedroso, de 19 años y uno de los acusados, había sido encontrado muerto con un tiro en la cabeza el 7 de julio, una semana después de la muerte del niño inmigrante, la Policía informó hoy de que Diego Freitas Campos, de 20 años y el único de los acusados que era considerado prófugo, fue hallado asesinado ese mismo día y sólo ahora identificado.
Freitas Campos era acusado de haber hecho el disparo que provocó la muerte del niño de 5 años cuando el menor estaba en los brazos de su padre y supuestamente porque no paraba de llorar.
El único de los cinco sindicados del homicidio que permanece vivo es un adolescente que está recluido en un reformatorio.
La familia del niño asesinado había llegado a Sao Paulo pocos meses antes del crimen para trabajar en la industria de la confección y, tras la muerte del menor, decidió regresar a Bolivia.

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