La Corte Suprema de Canadá sentenció mantener abierto el Insite Centre de Vancouver, único centro de Norteamérica donde los adictos pueden inyectarse drogas legalmente.
El gobierno quería acabar con la única excepción a las leyes federales sobre drogas, pero la justicia argumentó que el cierre hubiera violado los derechos constitucionales de los usuarios del centro, poniendo en riesgo su salud y sus vidas.
El centro, también conocido como narcosala, es financiado por las arcas canadienses y facilita a los drogadictos agujas limpias y agua esterilizada en la que mezclan sus drogas que ellos mismos obtienen.
Las salas de consumo supervisado de drogas o narcosalas son instalaciones que cuentan con supervisión profesional para que los consumidores de drogas puedan consumirlas en condiciones seguras e higiénicas.
La corte dijo que, desde que abrió sus puertas hace nueve años, el centro ha salvado vidas sin haber causado por ello un impacto negativo ni en la sociedad ni en la salud pública.
La Asociación Médica de Canadá celebró la sentencia que, afirmó, servirá para abrir centros similares en otras ciudades.
Según se sabe, en 2009 existían 65 centros de inyección supervisada, en 27 ciudades de países como Australia, Holanda, o España.
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Canada: Justicia decide mantener abierta narcosala
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