UNA GALERÍA MUNDIAL DEL AÑO QUE FUE Y LO QUE ESTÁ POR VENIR

¿Qué significó el año 2015 para usted? ¿Cuáles son los temores, fantasías y esperanzas para 2016 y más allá? Estos comentarios visuales ofrecen un mundo de ideas.
UNA GALERÍA MUNDIAL DEL AÑO QUE FUE Y LO QUE ESTÁ POR VENIR

UNA GALERÍA MUNDIAL DEL AÑO QUE FUE Y LO QUE ESTÁ POR VENIR

26 de Junio del 2017 - 14:17 » Textos: De Randy Mora

COLOMBIA

“Nuestros dispositivos se están volviendo más inteligentes mientras nosotros nos estamos volviendo más tontos, flojos y nos aislamos más”.

Uno de los aspectos de la vida diaria que veo que está cambiando rápidamente es la forma en que interactuamos unos con otros. Cada día, veo menos intimidad entre las personas. Estamos viviendo nuestra vida a través de pantallas: smartphones, tabletas y computadoras. Inmersas en sus dispositivos electrónicos, las personas en la calle ignoran su entorno y a otros transeúntes.

La comunicación está cambiando, y nosotros estamos cambiando como resultado. Las actividades básicas como enamorarse, encontrar un nuevo empleo, programar una reunión o ir al cine estarán condicionadas en alguna forma por un intermediario virtual. Nuestros dispositivos se están volviendo más inteligentes, mientras nosotros nos estamos volviendo más tontos, más holgazanes y más aislados.

El proceso de mi collage digital difiere del de otros ilustradores debido a mi técnica. Produzco mis composiciones con recortes, fotos y texturas que recolecto en revistas viejas y objetos desechados. Luego escaneo todo y lo compongo en Photoshop.

El proceso creativo es muy intuitivo y, a menudo, la casualidad toma las riendas: quizá yo tenga una idea clara del concepto, pero la composición se crea con cada nueva capa, en ocasiones llevando a resultados inesperados. Una idea simple, o la combinación de dos imágenes, puede ser el detonador que defina una pieza.

(Randy Mora es un ilustrador y artista de Bogotá, Colombia. Su obra ha sido incluida en exposiciones en Sudamérica, Estados Unidos, Europa y China.)

ESCOCIA

“Mi ilustración es una especie de advertencia, una instantánea de un futuro que siento que deberíamos tener la sensatez de evitar”.

Soy madre nueva y, desde que traje a una nueva personita al mundo, no puedo evitar mirar al futuro con una creciente sensación de ansiedad. ¿Qué le depara el futuro a mi hija? ¿En qué tipo de mundo crecerá? ¿Cómo impactarán en su vida las acciones de mi generación?

Una de las muchas cosas que me mantienen despierta en la madrugada, cuando no estoy pensando en libros para colorear o comida para bebé orgánica, es contemplar cómo nuestro diminuto planeta va a alimentar a las masas cada vez más grandes. Pienso en las cosechas modificadas genéticamente, la escasez de tierras y, por supuesto, la grave situación de los polinizadores.

Mi ilustración es una especie de advertencia, una instantánea de un futuro que siento deberíamos tener la sensatez de evitar. La fuerza laboral de la naturaleza ya está disminuyendo, y temo que para cuando mi hija sea adolescente, el abejorro quizá se haya transformado en algo totalmente diferente.

En su lugar podríamos encontrar enjambres de insectos robóticos que zumben alrededor de flores modificadas genéticamente, garantizando activamente el futuro y la continuación de la floración. Diminutos drones alados podrían revolotear de una planta a otra en una búsqueda programada del polen. Aunque las flores Frankenstein y las abejas robóticas parecen elementos de la ciencia ficción, podrían resultar ser las huellas de un escalofriante mundo nuevo.

Mi práctica en la ilustración siempre se ha centrado en el amor a todas las cosas análogas. Dibujo a mano e intento capturar la belleza de la naturaleza con un trazo poco firme y un círculo ligeramente imperfecto. La inspección más cuidadosa de esta bestia alada revela una creación hecha por el hombre, no el delicado estudio entomológico que uno pudiera haber anticipado.

(Johanna Basford es una predicadora de la tinta evangelista e ilustradora escocesa que ha creado una colección de libros para colorear para adultos. Su primer libro, “Secret Garden”, ha vendido más de ocho millones de ejemplares en más de 40 idiomas. Su tercer libro, “Lost Ocean”, fue publicado en 2015. Trabaja y vive en Aberdeenshire, Escocia.)

ESTADOS UNIDOS

“Este es el momento crítico existencial del ciudadano global y la tensión colectiva de las identidades hacia un nuevo destino desconocido”.

Mi imagen sugiere la mítica “Mañana en Estados Unidos” de la era de Ronald Reagan en Estados Unidos, aquella caracterizada por el optimismo del crecimiento distorsionado, los bienes raíces especulativos y los mercados financieros inflados.

Las extrañas comunidades dormitorio de las zonas externas a la ciudad no siempre parecen planeadas; más bien, en ocasiones surgen de manera espontánea desde la tierra húmeda como hongos, algunos de ellos venenosos. ¿A qué está dando paso este sueño?

Una comunidad en la cima de la colina espera ansiosamente el verano abrasador. ¿No son los suburbios, las zonas externas y las ciudades variantes del refugio? El estado de ánimo es el de un ardor y una comezón planetarios, el resultado de un apresuramiento humano en piloto automático.

Esta ciudad está dormida, pero a punto de despertar al zumbido de un sinnúmero de vehículos. Hormiguitas ocupadas están a punto de salir de todas las grietas y escapar apresuradamente hacia ninguna parte. Están atrapadas en un montículo sobre un mundo ahogado. Este es el momento crítico existencial del ciudadano global y la tensión colectiva de las identidades hacia un nuevo destino desconocido.

James Casebere es un artista .que no lo es”. El título “Obsesión actual” se refiere al rápido desarrollo de Qatar. Hay una obsesión por el futuro en Doha, que a menudo se describe irónicamente como una respuesta a la idea del progreso impuesta por “Occidente”.

La mujer en nuestra pieza está atrapada en una simulación artificial de la realidad aunque, al mismo tiempo, es una realidad donde su identidad se ha perdido. Es un estado contradictorio, que revela que no existe una línea entre lo que es real y lo que no lo es. Ella proyecta una visión futurista; una en la cual la identidad de Qatar está envuelta en la narrativa forjadora de una nación que comprende la modernización y el rápido crecimiento.

Ella pertenece a la fuerza laboral migrante que conforma casi la totalidad de la población de Qatar; es simbólica de la identidad maleable del país en el curso de su desarrollo económico, social y político. Este es un sistema que desafía a las ideas occidentales de progreso y tiempo. La imagen representa cómo el tiempo se ha distorsionado: cómo Qatar es un lugar que ha evolucionado en periodos muy breves, y donde el pasado, el presente y el futuro se están forjando simultáneamente.

(Chrissto Sanz, nacido en San Juan, Puerto Rico, y Andrew Weir, nacido en Johannesburgo, Sudáfrica, son un dúo colaborador de artistas visuales que viven y trabajan en Doha, Qatar. Producen fotografía, objetos de técnicas mixtas y videos que exploran las identidades sociales y la historia. Su arte ha sido expuesto en Oriente Medio, Estados Unidos, Centroamérica y Europa.)

BRASIL

“Cuando la actividad humana está teniendo impacto incluso en los lugares más aislados de la Tierra, ¿hay alguna esperanza de que podamos encontrar un equilibrio? Mi respuesta es sí”.

Esta foto fue tomada en 2005 en la Isla del Engaño, en la punta norte de la península Antártica. La sensación de aislamiento es intensa ahí. A esta colonia de pingüinos barbijos solo se podía llegar escalando las laderas de un cráter, el cual está cubierto por un glaciar, hasta una cresta por encima de los 305 metros de altura.

Estuve ahí en una expedición para el proyecto “Génesis”, documentando las áreas más prístinas del planeta. Había decenas de miles de estos pingüinos cuando yo estuve de visita, pero su número ha declinado desde entonces, y en 2015 los investigadores confirmaron la razón: los pingüinos barbijos comen casi exclusivamente camarones antárticos, y el hábitat helado donde prospera este camarón ha estado desapareciendo debido al cambio climático. El calentamiento ha sido intenso en esa área del Antártico y enormes icebergs _ de kilómetros de extensión _ se están desprendiendo de los glaciares, derritiéndose.

Cuando la actividad humana está teniendo impacto incluso en los lugares más aislados de la Tierra, ¿hay alguna esperanza de que podamos encontrar un equilibrio? Mi respuesta es sí. Parte del proyecto “Génesis” involucró documentar las vida de algunos de los pueblos más remotos del mundo; el pueblo San del desierto de Kalahari, los Nenets de Siberia. Ellos están profundamente conscientes de los ecosistemas circundantes porque dependen de ellos; fomentan la biodiversidad y atienden a la tierra como parte de su vida cotidiana. Lo que me ha quedado es la sensación de cuánto se ha alejado nuestra sociedad de nuestras raíces de cazadores y recolectores. Hemos pasado por una gran migración de las sociedades agrícolas a nuestra sociedad moderna y, en el proceso, perdimos una conexión con la tierra que es esencial para nuestra supervivencia.

Podemos vivir mucho como estamos viviendo ahora, pero si deseamos evitar dañar al planeta de manera irreversible, necesitamos recordar nuestros orígenes, los cuales nos enseñaron que todo lo que hacemos tiene un impacto. Necesitamos aprender a nutrir a la tierra de nuevo estableciendo nuevas tradiciones y costumbres, un sentido de tutela en cada comunidad basado en la ciencia y la sabiduría aborigen.

Hay muchos cambios que podemos hacer en la vida urbana que fomentarían la biodiversidad. Todo puede ayudar, desde ofrecer redes de plantas para las abejas hambrientas que pasan por las ciudades hasta reemplazar los techos de alquitrán con plantaciones de pastos locales. Si cambiamos los pequeños rituales de nuestra vida cotidiana, todos nosotros podemos hacer nuestra parte.

(Sebastião Salgado, nacido en Aimorés, en el estado de Minas Gerais, Brasil, es un galardonado fotógrafo documentalista social cuyas obras, que incluyen “Trabajadores” (1993), “Migraciones” (2000) y “Génesis” (2013), han sido presentadas en importantes museos y galerías de arte en todo el mundo. Es cofundador del Instituto Terra, institución dedicada a la reforestación, conservación y educación ambiental, la cual él y su esposa, Lelia Deluiz Wanick Salgado, crearon después de que restablecieron exitosamente lo que había sido una extensión devastada del Bosque Atlántico de Brasil.)

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