El pintor americano William Utermohlen realizó una serie de autorretratos entre los años 1995 y 2000, luego de ser diagnosticado con Alzhéimer, mediante los que se puede apreciar cómo la esta influyó en su arte.
Dedicado a los retratos, a los 62 años, le fue diagnosticada la enfermedad. Poco a poco, a medida que la enfermedad progresaba, la memoria de Utermohlen se fue perdiendo y las imágenes fueron su mejor testimonio. Intentó trabajar su propio rostro en el lienzo, y tras sucesivas pinturas muestran el desgaste indetenible de sus facultades.
Diversos medios, tanto científicos, como la revista británica The Lancet (que publica su caso) o la estadounidense Neurology, como periodísticos, como The New York Times o la BBC, entre otros, han prestado atención al caso de William Utermohlen en particular, así como a la relación entre arte y demencia en general. Entienden que la producción artística durante la enfermedad puede revelar aspectos interesantes tanto de la propia dolencia como de la experiencia personal de lo que es "vivir", en el caso de William, con la enfermedad de Alzheimer

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