En un discurso pronunciado este sábado ante miles de seguidores durante un acto religioso en Teherán, el ayatolá Ali Jameneí responsabilizó directamente al presidente de Estados Unidos por las muertes, los daños materiales y la violencia desatada durante las protestas masivas que han paralizado a la República Islámica.
“Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, afirmó el gobernante de Irán.
Acusaciones contra Trump
Jameneí destacó que, a diferencia de conspiraciones anteriores limitadas a periodistas y políticos de bajo perfil, en esta ocasión el mandatario estadounidense intervino de manera directa, hablando públicamente, lanzando amenazas directas contra Irán y alentando a los manifestantes con promesas explícitas de apoyo militar para que “avanzaran sin miedo y contaran con respaldo”.
El líder supremo denunció además la infiltración de agentes seleccionados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel, cuya misión era desestabilizar el país y arrastrar a ciudadanos comunes hacia actos de violencia generalizada que han derivado en un caos sin precedentes.
Evolución y magnitud de las protestas
Las movilizaciones tuvieron su origen el 28 de diciembre, cuando comerciantes de Teherán cerraron sus negocios ante la debacle del rial, pero rápidamente mutaron en manifestaciones antigubernamentales con gritos de “Muerte a la República Islámica” y “Muerte a Jameneí”, alcanzando su punto álgido los días 8 y 9 de enero con vandalismo masivo que incluyó el incendio de 53 mezquitas, el saqueo de bancos y ataques a organismos públicos en prácticamente todo el territorio iraní.
Mientras las autoridades oficiales reportan 3.000 detenidos calificados como “terroristas” y admiten un número indeterminado pero elevado de fallecidos, organizaciones opositoras en el exilio elevan las cifras a 3.428 muertos y 19.000 arrestos, reflejando la magnitud de la represión desplegada.
Jameneí dejó claro que Irán no busca llevar al país hacia una guerra abierta, pero tampoco permitirá que queden impunes los responsables.
“No llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense. Estados Unidos debe rendir cuentas”, advirtió el líder supremo.





