La anulación de unos contratos que la empresa del hermano mayor del presidente ecuatoriano tenía con el Estado por más de 80 millones de dólares, ha desatado una guerra entre Fabricio y Rafael Correa Delgado.
Ambos se han olvidado del parentesco y se han lanzado duros calificativos y acusaciones en público, sin reparo alguno.
Ayer el Mandatario replicó las fuertes declaraciones que el viernes dio su hermano, quien lo acusó de "prepotente" y de gobernar "en base a las encuestas" y a "lo que dice el círculo rosa de Carondelet".
"La codicia ya se ha apoderado de mi hermano... ya se ha puesto del lado de la oposición", dijo Correa, quien acusó a Fabricio de haber caído en "un juego político lastimoso".
Reiteró que la ley de contratación pública prohibía a su hermano efectuar los contratos con el Estado, y precisó que "independientemente del costo personal que esto implique", la mayoría de los contratos serán terminados.
Sin embargo, para Fabricio la decisión es ilegal, porque él sólo era uno de los socios de las empresas, lo que no prohíbe la ley. Y por eso ha demandado al Estado por 37,8 millones de dólares, valor en que estima los perjuicios causados por la anulación de sus contratos.

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