Masanobu Fukuoka
Masanobu Fukuoka

Un viejo agricultor del Japón publicó en 1975 un libro que hoy gana audiencia en el mundo entero. Fukuoka representa el argumento fuerte de los "orgánicos". Lo curioso es que el argumento es de orden espiritual: la pertenencia del hombre a la tierra; más aún: el vínculo de todo con todo.

Fukuoka no cree en arar, ni con buey, no usa pesticidas ni herbicidas y sostiene que es innecesario hacer compost. Maneja sus siembras de arroz y mandarinas con las pajas de la cosecha anterior, algún abono de sus corrales y lo que hacen sus gallinas, que andan sueltas.

Fukuoka es agricultor, vivió en su chacra, y fue visitado al final de su vida por jóvenes que querían aprender de esta agricultura de "do nothing" (no hagas nada.)

El libro de Fukuoka que estoy reseñando se titula en la traducción inglesa The One Straw Revolution. Es probable que ya haya sido traducido al castellano.

Fukuoka es un naturista radical, un producto del más puro Japón. Nos habla por ejemplo de comer insectos. Es un hombre del campo fusionado a la tierra, un lindo habitante del planeta.

Quizá esto no se entienda en las ciudades, donde se cree que las verduras salen de Wong y donde con frecuencia se olvida el éxtasis del paisaje, el educador por excelencia.

Oh cielo hondo y diáfano,

me enseñaste a pensar.

dice Valdelomar.

El vínculo del hombre con la naturaleza, tierra, cielo, mar, es absolutamente fundamental para la educación y la cordura de nuestras gentes. Olvidados de la tierra y de su misterio, las religiones nos señalan a otro mundo. Fukuoka es agua fresca en esta línea. No es caviar, es budista.

Los grandes libros suelen ser excesivos; no son escritos por burócratas sino por inspirados, gentes en quienes late el misterio del universo. Creo que es el caso con este libro de Fukuoka. Siembra arroz y mandarinas y nos habla de climas que no son los nuestros. Pero cuando escuchamos a este japonés "compactado" con la tierra, recibimos una inspiración que nos hace ver una vez más que la agricultura puede ser un arte sagrado. En las ciudades, quienes cuidan siquiera una maceta estarán de acuerdo.