Durante la ceremonia el papa Francisco lavó los pies a 12 personas, tres mujeres y ocho varones, once de ellos refugiados de varias nacionalidades que han pedido asilo a Italia, un gesto para sensibilizar a Europa sobre el dramático flujo sin precedentes de migrantes que huyen de las guerras y el hambre de África y Oriente Medio.
"Aquí todos somos hermanos y todos decimos: 'somos distintos, tenemos diferentes culturas y religiones, pero somos hermanos y queremos vivir en paz'", agregó.
Entre los seleccionados figuraba una mujer eritrea, vestida de blanco con velo y cuatro nigerianos negros, muy emocionados, ante los cuales el papa se arrodilló para lavar a cada uno los pies, para sucesivamente secarlos y besarlos.
Desde que fue elegido pontífice en el 2013, Francisco, decidió salir del Vaticano para lavar los pies a detenidos, mujeres y personas de todas las religiones.
El gesto del pontífice argentino, hijo de inmigrantes italianos, hace parte de los llamados que lanza desde hace meses a los países europeos para que abran sus fronteras a los refugiados.
Más de un millón de migrantes llegaron a Europa desde enero de 2015, provocando la peor crisis migratoria en Europa desde 1945.

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