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El  ha reconocido las “virtudes heroicas”, primer paso hacia la santidad, del peruano Octavio Ortiz Arrieta, informó la Santa Sede.

Francisco aprobó el lunes el decreto que reconoce esas virtudes en una audiencia que mantuvo con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato.

Ortiz Arrieta nació en Lima el 19 de abril de 1878. Fue ordenado sacerdote el 27 de enero de 1907 y obispo el 11 de junio de 1922, según el portal oficial de la Congregación Salesiana de Perú. Monseñor Octavio Ortiz Arrieta fue un hombre que viajó a pie y a caballo, por cordilleras, en medio de bosques y ríos, para llevar la palabra del evangelio al pueblo de Chachapoyas (al norte de Perú). Como obispo durante 37 años organizó misiones y ejercicios espirituales para laicos y sacerdotes en todos los centros de la diócesis. Murió en marzo de 1958.

El camino hacia la santidad en la Iglesia Católica tiene varias etapas: en la primera, el Pontífice reconoce las virtudes de alguien, que pasa a ser considerado “Venerable Siervo de Dios”. Los pasos siguientes son la beatificación y la canonización. Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro con su intercesión, y para que sea declarado santo es necesario un segundo milagro, posterior a su proclamación como beato.

GUERRA POR EL AGUA. En el marco del seminario “Derecho humano al agua”, que se celebró el viernes en el Vaticano, el Papa se preguntó “si en medio de esta tercera guerra mundial a pedacitos que estamos viviendo, no vamos camino a una gran guerra mundial por el agua. Es un derecho básico”, dijo.