AFP
En la mira. Tras las revelaciones sobre los casos de torturas y muertes cometidos durante la guerra de Iraq, develados en los 400 mil documentos publicados en el portal de noticias en internet Wikileaks, la presión se ha acentuado sobre Estados Unidos.
"Podemos deplorar el modo en que estas filtraciones han tenido lugar, pero creo que la naturaleza de las acusaciones realizadas es extraordinariamente grave", señaló el viceprimer ministro, Nick Clegg, durante una entrevista con la cadena BBC.
"Su lectura es desoladora. Supongo que la administración estadounidense querrá proporcionar su propia respuesta. No nos corresponde decirles cómo hacerlo", añadió Clegg, conocido por su desacuerdo a la implicación de Londres en la guerra de Iraq.
"Todo lo que permita pensar que las reglas de base de la guerra, los conflictos y el combate han sido violados o que la tortura ha podido ser de cualquier modo tolerada es extremadamente grave y debe ser investigado", añadió.
Puestos al descubierto el viernes último, los 400 mil informes de incidentes, escritos entre enero de 2004 y finales de 2009 por soldados estadounidenses, relatan numerosos casos de torturas cometidas por las fuerzas iraquíes, así como "más de 300 casos de torturas cometidos por las fuerzas de coalición", según el fundador de la web, Julian Assange.
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, condenó "la difusión de toda información (...) que pueda suponer un riesgo para soldados y civiles de EE.UU. y sus aliados", mientras que el presidente Obama ha guardado silencio sobre las filtraciones.
Reclaman investigar El reclamo de Clegg se suma a otras voces que piden a los Estados Unidos que abra una investigación. El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Manfred Nowak, instó al presidente estadounidense, Barack Obama, a iniciarla.
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Presión en Washington por informes de Wikileaks
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