El féretro con los restos del papa Juan Pablo II fue retirado de la tumba que ocupaba en las grutas de El Vaticano para ser trasladado ante el Altar de la Confesión de la basílica de San Pedro.

Los miles de fieles que han llegado a la ciudad lo podrán venerarlo luego de que sea beatificado por el Sumo Pontífice, Benedicto XVI.

El ataúd fue colocado sobre un catafalco cubierto con una tela blanca delante de la monumental tumba de San Pedro, donde permanecerá hasta el domingo. El templo estará abierto mientras dure el flujo de fieles para permitir que los cientos de miles puedan rezar ante su cuerpo.

Una vez concluidas las celebraciones, el sarcófago será trasladado a la capilla de San Sebastián, para permitir una mayor afluencia de fieles en el futuro.

En el recinto también está ubicada la escultura "La Piedad" de Miguel Ángel, y la Capilla del Santísimo, que ha sido restaurada.