Cuando el 08 de diciembre de 1987 una terrible tragedia aérea ocurrida en el mar -frente al distrito de Ventanilla- causó la muerte de 43 personas, incluido el plantel titular del club Alianza Lima, un velo de misterio rodeó las circunstancias que causaron el fatal accidente que conmocionó al país y el mundo entero deportivo.
Desde aquel entonces, mucho se especuló sobre las verdaderas causas que motivaron la caída del Fokker-F27 de la Marina de Guerra procedente de Pucallpa. Se rumoreó que la nave siniestrada traía droga y que la tripulación del aparato comandada por el piloto Tnte. Edilberto Villar Molina habría "recibido" la orden de tirar al mar el pequeño bimotor a costa del sacrificio de las vidas de todos sus ocupantes con la finalidad de evitar el decomiso del alcaloide y la detención de los miembros de la tripulación.
Diecinueve años después, un informe de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos de la Naval, celosamente ocultado por el capitán de navío Edmundo Mercado Pérez que presidió el Comité que investigó las causas del accidente, demuestra que una falla humana fue lo que finalmente determinó la caída del avión la aciaga noche de verano del 08 de diciembre de 1987.
Para los familiares de los 43 pasajeros que perdieron la vida, la verdad tarde o temprano tenía que salir a flote. Ahora que se conoce con exactitud la causa de los hechos, muchos se preguntarán ¿quiénes asumirán la responsabilidad de la desventura? ¿El compromiso es unilateral o es compartido con la dirigencia del equipo victoriano de aquel entonces presidida por el empresario Agustín Merino que, por mezquindad, no fletaron un vuelo comercial y prefirieron hacerlo en un aparato que ya había cumplido su vida útil y que aparentemente no se encontraba en perfectas condiciones para el transporte de pasajeros, amén de que la tripulación destinada para el fatídico viaje carecía de práctica en vuelos nocturnos?
No cabe la prescripción de una flagrante negligencia que no fue investigada en ese momento por las autoridades debido a que la Marina decidió llevar el caso al fuero militar impidiendo que el Ministerio Público abriera instrucción al único sobreviviente de la tragedia, el teniente Edilberto Villar, y a quienes estuvieran involucrados en las causas del accidente.
Ahora que el programa "La Ventana Indiscreta" ha hecho público el informe de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos de la Naval, la Marina de Guerra a través del Comunicado Oficial Nº15-2006-MGP divulgado el 15 del presente en Diario "El Comercio" de Lima, establece en la parte 2 inciso a que "La Marina de Guerra del Perú no ocultó el informe de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos de la Naval, ni los miembros de dicha Junta lo hicieron por iniciativa propia.
El Informe aludido estuvo recogido en el Informe Final que fue entregado a las Autoridades Políticas, Administrativas y Judiciales competentes; por lo tanto, el programa televisivo mencionado no ha aportado ninguna "verdad" ni tampoco nada nuevo a todo lo conocido sobre esta tragedia".
Entonces ¿por qué las autoridades de aquel entonces no abrieron instrucción contra el piloto y los altos mandos de la Marina que hubieran estado comprometidos con el accidente? El Gobierno de Alan García que cuando ocurrió la tragedia dirigía las riendas del país y que ahora que se está descubriendo la verdad de los hechos, por esas ironías del destino, nuevamente está en el poder, debe salir al frente y explicar por qué las autoridades políticas, administrativas y judiciales de ese momento mantuvieron en reserva el caso.
Con una explicación convincente a los deudos y a la opinión pública el régimen aprista podría resarcirse de su complicidad en el ocultamiento de la autenticidad de las causas que produjeron el terrible accidente aéreo. Solo así se estaría haciendo justicia con las 43 vidas perdidas por un yerro humano y la avaricia de algunos dirigentes del popular club victoriano.

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