Hablar de sexo con los niños es uno de los temas pendientes de los padres, preparados para explicar cualquier otro asunto pero incapaces de hablar con ellos sobre cuestiones tan fundamentales para el desarrollo personal como el sexo. Los expertos apuestan por resolver las dudas desde la infancia y con naturalidad, pues está demostrado que los niños que más saben, valoran más su afectividad y cometen menos imprudencias en sus relaciones.

Mala suposición
Hay padres que están convencidos de que dar demasiada información a los niños puede suponer lanzarlos a sus primeras experiencias sexuales. Sin embargo, diversos estudios parecen confirmar justamente lo contrario: aquellos chicos que poseen más información toman mejores decisiones y no se sienten presionados para mantener relaciones sexuales.
Consideramos que el problema llega cuando un adolescente no ha mantenido el suficiente grado de comunicación con sus padres y le oculta estas experiencias, puesto que no estará preparado para afrontar las consecuencias, como posibles embarazos o contagios de enfermedades de transmisión sexual. Entonces los padres se sorprenderán al descubrir que su hijo no es como pensaban.
Hay que evitar:
· Reñir a los niños por tocarse sobre todo en los primeros años, el niño está descubriendo su cuerpo y tiene deseos de tocarse saber cómo es realmente su anatomía. Si se le riñe, verá la sexualidad como algo malo y se sentirá culpable.
· Recurrir a mitos. Si se señala al niño que los bebés los trae la cigüeña o que vienen de París, por ejemplo, se sentirá confundido cuando vea cómo a su mamá le crece la barriga.
· No educar en la igualdad de sexos. Debemos aprender desde pequeños que no existen tareas propias de hombres o de mujeres, de manera que tampoco existen ventajas o desventajas de un sexo respecto al otro.
· Evitar hablar de sexo hasta la pubertad. Para la mayoría de los adolescentes, hablar por primera vez de sexo con los padres cuando llegan a la pubertad es demasiado tarde. A esa edad, muchos rechazan este tipo de conversaciones y sienten vergüenza de compartir sus secretos con los padres.
· Creer que el niño ya lo sabe todo. Informar acerca de la sexualidad es responsabilidad de los padres y no de la televisión, los amigos o los profesores. No se deben tener las conversaciones con los hijos sobre sexo y , mucho menos, delegar responsabilidades en otros.

Hablar de sexo cuando ellos se interesan
Los padres deben encargarse de la educación de sus hijos a todos los niveles. Una tarea que supone dedicar a los pequeños buena parte del tiempo libre y que implica, sobre todo en los primeros años, resolver dudas a menudo comprometidas. Si hay un momento en que evitan los padres, es aquel en que deben explicar de dónde vienen los niños. No hay que hablar a los niños de sexo en una determinada fecha, si no desde siempre y con naturalidad, ya que de lo contrario escucharán comentarios y es posible que se hagan una idea que no corresponde a la realidad.
No se debe asaltar a los niños con información acerca del sexo en cualquier momento, si no cuando ellos se interesen y en los mismos términos en los que los hagan. Así, hasta los dos años, por ejemplo, el bebe va descubriendo su cuerpo y disfruta tocándose, por lo que no se le debe reñir obligándole a sentirse culpable.
A partir de los tres (3) años, es coincidente de la diferencia entre hombres y mujeres y se interesa por verificarlos. A los cinco (5) años es frecuente que desarrolle un sentimiento de rechazo al sexo opuesto y que desee pasar todo el tiempo con otros niños de su mismo sexo.
En lo que respecta a la pre-adolescencia, a partir de los ocho (8) años, los padres deben trasmitirle la información necesaria acerca de la menstruación o sueños húmedos y ayudar a sus hijos a entender los cambios que experimentará su cuerpo. Sobre el mejor momento para explicarles en qué consisten las relaciones sexuales y sus consecuencias, no hay una edad concreta, pero alrededor de los doce (12) años se hace conveniente hacerlo.