"Y ahora quieren volver a gobernarnos, como si uno, dos ó tres periodos no hayan sido suficientes para engordar sus bolsillos. ¿Qué intereses tienen estos personajes para servirse de la política?. ¿Otra vez la población les creerá y brindarán su respaldo?.
Estas y otras interrogantes me fueron planteadas por un veterano periodista capitalino, a quien conocí el año 2006, en una reunión de hombres de prensa convocado por la Comunidad Andina de Naciones, y a quien volví a encontrar hace unas semanas por los pasillos del jirón de la Unión en Lima.
Soltando bocanadas de humo de su habano y degustando un café express, este personaje me ilustró las palabras sabias de George Bernard Shaw, el gran dramaturgo y crítico teatral irlandés, quien dijo que: "a los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido, y por las mismas razones", refiriendo con ello que la vida y las acciones de los hombres se desarrollan en base a etapas y que éstos ciclos tienen un inicio y un final.
A propósito de ello, leía una reflexión que a la letra decía: "La culminación de los períodos constituye una realidad inocultable, por lo que se impone la necesidad de sustitución de funcionarios antes de que empiecen a repetirse cadenas interminables de errores por fatiga, distracción, insolencia, necedad, prepotencia o cualquier tentación totalitaria reñida con la democracia". Entonces me dijo que es necesario decirle a los políticos tradicionales: "tu ciclo terminó, hermano, ¡a la calle!".
Luego sacó del bolsillo de su saco un escrito en papel amarillento, con una alusión de Benito Juárez, el padre de la patria mexicana, quien en algún momento de su vida dijo con palabras sabias: "nuestras victorias serán nulas si nos quedamos con las mismas mulas".
Llevando estas reflexiones al campo pragmático de nuestra realidad política, cabe indicar que la reforma estructural del país, partiendo desde el ámbito local y regional y con proyección nacional, será posible únicamente con el ingreso de "nuevas caras" en la política, bajo la consigna de que los cambios son necesarios e imprescindibles.
Manuel Gonzales Prada, dijo "los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra", y esto no necesariamente hace referencia a la edad cronológica de los seres humanos, sino a los ciclos que los hombres cumplimos a través de nuestra existencia, donde al término de un período, es necesario dar continuidad a la renovación de cuadros que se sucedan unos a otros, al menos que queramos recaer en la mediocridad de creer que solo unos cuantos han nacido con la capacidad para gobernar.
"El aire se vicia, el agua estancada se pudre", por eso es vital propiciar los flujos, renovar las atmósferas, los ambientes y las condiciones como claves de la evolución y del progreso.
En ese contexto de ideas, todos sabemos que los pañales, al igual políticos, se ensucian y desgastan, por eso, es necesario desecharlos y renovarlos.