Hoy se cumplen 50 años de la infame expropiación de los medios de comunicación por parte de la dictadura del general Juan Velasco Alvarado con la finalidad de poner los contenidos periodísticos al servicio del régimen que ya comenzaba a tambalearse, seis años después de haber usurpado el poder con tanques y soldados para poner en marcha una “revolución” que a la larga resultó siendo un verdadero fracaso que ha dejado taras que hasta hoy tenemos que arrastrar.

Fue el 27 de julio de 1974 cuando se concretó la medida dispuesta por la tiranía. El presidente de facto era Juan Velasco Alvarado y su premier el general Edgardo Mercado Jarrín. Los otros miembros de junta de gobierno eran el vicealmirante Luis Arce Larco, y el teniente general FAP Rolando Gilardi, a quienes nunca debemos olvidar como los grandes artífices de este grave atentado, quizá el peor en la historia del Perú, contra la libertad de expresión y todas las libertades.

Entre los medios vilmente expropiados por el velasquismo estuvo Correo, cuyos legítimos propietarios y directivos tuvieron que abandonar la antigua sede del Centro de Lima ante la llegada con policías y militares, de la gente nombrada por la dictadura para hacerse cargo de este medio nacido en Tacna en 1962. El nuevo “director” fue Hugo Neira Samanez, quien como era de esperarse, puso los contenidos al servicio del régimen usurpador que hasta hoy tiene adeptos incluso entre los que se hacen llamar “demócratas”.

La prensa peruana estuvo en cautiverio hasta el 28 de julio de 1980, cuando tal como había ofrecido en su campaña electoral, el presidente Fernando Belaunde Terry, apenas asumido el mando del país por segunda vez, dispuso que los medios tomados por la dictadura retornen a sus legítimos propietarios. La democracia y la libertad de expresión habían vuelto de la mano al Perú, que se acababa de librar de 12 años de un régimen de facto que se hacía llamar “revolucionario”.

Con la mala experiencia vivida hace 50 años, en que los diarios y canales solo informaban lo que Palacio de Gobierno usurpado ordenaba, los peruanos deberíamos estar curados y rechazar a todo aquel que venga con el viejo cuento de “poner los medios al servicio del pueblo”, que no es otra cosa que lo que ofreció Velasco para tener a la prensa rendida a sus pies y hacer lo que le dé la gana con el país. Recordemos: el mejor indicador de que existe democracia en un país no son las elecciones, sino la libertad de expresión.

TAGS RELACIONADOS