En un artículo que circula por los blogs de Internet, César Hildebrandt se mofa, no sin razón, de la indigencia gramatical de la Universidad Los Ángeles de Chimbote. Ésta, en reciente comunicado, niega toda relación con una bastarda hermana suya, a quien califica de ?seuda universidad? y no seudouniversidad o pseudouniversidad como es lo correcto. Como vemos, el error es doble: la aberración de género (seuda) del prefijo masculino seudo (falsedad premeditada), y su escritura separada del sustantivo universidad. Otro dislate, igual de patético, es referirse a un ?contuvernio? (con V) y no contubernio (con b) de su impostora, con malas autoridades para permitirle funcionar.
A estas alturas ya estoy bastante confundido. Me preocupa si la filial de Piura de la Uladech pertenece a la ?firme? o a la ?bamba?. Asumiendo lo primero, es penoso leer semejantes disparates venidos de una institución que, supuestamente, encarna el conocimiento. Porque, seamos claros, el comunicado pudo haber surgido de la rústica pluma de algún despistado de Imagen Institucional, pero, antes de su publicación, seguramente fue aprobado por sus autoridades.
El origen de la Uladech es algo oscuro. Es conocida su consolidación durante la presidencia de la ANR del ex rector y ex fujimorista Freddy Aponte, probablemente bajo el manto totalitario de su otrora partido. También me consta que la mayor parte de su plana docente y de sus autoridades, pertenecen a la UNP. Que alguien me explique esta mixtura o esta absorción de una por otra. Que yo sepa, un cuerpo académico propio no sólo es necesario, sino consustancial a toda universidad.
No pretendo ninguna descalificación generalizada. En la UNP, como en todas partes, existen docentes competentes y honestos, pero son los pocos y, lo más preocupante, carecen de poder para tomar decisiones institucionales. El problema lo constituyen los enquistados en los cargos claves y responsables de todas las denuncias y escándalos. Precisamente un ex vicerrector y un ex directivo del Idepunp (ambos de pésimas gestiones), llevan las riendas de la Uladech. Es saludable y urgente entonces, la transparente e irrefutable demostración de que el funcionamiento de la cuestionada universidad, que en la práctica funge de hijastra de la UNP, es totalmente legal.
Concluyo reflexionando sobre uno de los problemas de la educación superior peruana. Hablo de la proliferación de centros de estudio que sistemáticamente producen profesionales sin la menor preparación y en las ramas o carreras más saturadas. Esta irresponsable práctica, además de constituir una velada estafa, alimenta el desempleo y ahonda el divorcio entre universidad y sociedad. Urge comenzar entonces, la tantas veces reclamada reorganización de este sistema, comenzando con la rigurosa acreditación que exige el nivel. Seguirlo postergando es acrecentar el desprestigio y la crisis educativa de nuestro país