Hoy en esta fiesta electoral, quiero reflexionar sobre el rol de los organismos electorales, ya que, en la última elección general realizada entre abril y junio, no estuvieron a la altura de las circunstancias, especialmente por la afectación a miles de electores en Lima Metropolitana, que sirvió para cuestionar e incluso deslegitimar el proceso electoral.

No es de extrañar que la población no confíe en nuestro sistema, y qué confianza merecen las autoridades elegidas si no confiamos en los encargados de organizar los procesos y aplicar justicia electoral.

Esto se refleja aún más en los datos del Latinobarometro 2026, donde de un 30.2% de confianza en los organismos del sistema electoral en el 2024, bajó hasta 17% en 2026, y es de especial relevancia cuando se realizó este estudio, pues la encuesta se realizó del 7 de mayo al 17 de junio de este año, después del 12 de abril, por lo cual, es evidente que existe un gran trabajo por delante, dado que si nos enfocamos en datos anteriores, desde el 2015 con un 46% de confianza, hemos bajado a ser el segundo país en la región con menor confianza, siendo que solo le ganamos a Venezuela –con los graves problemas que atraviesa– por dos puntos de diferencia. Esto es algo que debería preocupar a todos.

Ante esto, esperemos que esta jornada regional y municipal se realice sin ningún problema, y recuperemos la confianza en el sistema. Recordemos que el deber ciudadano no termina con el voto sino inicia con este.