La autoestimulación es la manipulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer. Esta forma autoerótica de satisfacción sexual suele ser descubierta accidentalmente en las exploraciones genitales. Si bien la masturbación existe desde edades muy tempranas, el punto máximo de esta actividad se da en la adolescencia. Esta actividad brinda satisfacción sexual y liberación de la atención.
Se ha comentado mucho sobre los efectos físicos y psicológicos negativos que aquella tiene, lo cual constituye una forma de represión social encubierta. Lo que sí puede verse es que la desaprobación social y el castigo asociado con esta práctica hacen que aparezcan sentimientos de culpa y vergüenza. Esto no sería tan grave si no fuese porque estos sentimientos son luego proyectados a toda actividad sexual del individuo, disminuyendo con ello la posibilidad de un ajuste sexual adulto.

DESMITIFICANDO MITOS
La gran mayoría de los investigadores provenientes de las más variadas corrientes científicas son unánimes al manifestar que la masturbación adolescente en cuanto a tal, es un proceso absolutamente normal. Normal no puede, con todo, ser calificado como necesario; sólo significa que la masturbación adolescente, considerada desde el punto de vista de la psicología evolutiva, es ampliamente comprensible a partir de las situaciones psicofísicas propias de esta edad.
Nuestra cultura toma conocimiento, cada vez más, de semejantes situaciones, pues en general el niño consigue su maduración física y también emocional mucho antes de poder comprometerse con una situación heterosexual estable. Pero sería falso pensar que este sea el factor principal de la aparición de la autoestimulación adolescente. Pero sí podemos verla como una condición, entre otras de su problemática. La masturbación a esta edad se encuentra al servicio de los nuevos impulsos sexuales que caracterizan a la genitalidad; es decir, a la sexualidad adulta que aun no completamente desarrollada, comienza a estructurarse en esta época.
Por lo general, se tiende a pensar que aunque la masturbación puede considerarse una actitud autoerótica, en la adolescencia no es sólo en su ejecución ya que en sus fantasías aparecen objetos de la vida real hacia donde el adolescente orienta su deseo sexual. Se transforma en un medio que le permite pasar del autoerotismo a la heterosexualidad y al amor, que le dará la oportunidad de darle un sentido adulto a su vida sexual.

SENTIMIENTO DE CULPA
La masturbación aparece en nuestra cultura mucho más como fuente de culpa que de placer; esta culpa resulta en gran parte de la condena de la experiencia del placer, sin finalidad reproductiva.
En la época de nuestros bisabuelos y abuelos, el acto de masturbarse era considerado peligrosísimo; se creía que podía provocar ceguera, sordera, debilidad mental, locura y otros desvaríos. En la época de nuestros padres, era considerada como causante de acné, impotencia y esterilidad. Felizmente que esos cucos se están alejando.
ALGUNAS DIFERENCIAS
Sabemos a ciencia cierta que el 95% de los hombres comienzan a masturbarse en la pubertad. En las mujeres el índice es un poco bajo, y la iniciación de la masturbación es algo posterior. Muchas mujeres descubren que pueden procurarse placer por sí mismas sólo después de haber mantenido relaciones sexuales con una pareja. El pico de la masturbación femenina se sitúa, probablemente, entre los 30 y 40 años; en el hombre, por el contrario, se da durante la adolescencia y la vejez.
Es posible que esta diferencia pueda explicarse culturalmente debido a la educación represiva de la mujer. Mientras que los estudios consideran que la masturbación forma parte del proceso de sexualización y expresión sexual normal del ser humano, la sociedad de alguna manera insiste en estigmatizarla en los adultos como una variante algo perversa o tardía. En realidad, no hay relación entre la masturbación y ningún tipo de enfermedad. Cuando existen algunas consecuencias negativas, son atribuidas al sentimiento de culpa.